Diario de una loca
Sol Camarena
Paciente de salud mental
Sol Camarena

Trastornos alimentaros

Anorexia y bulimia: recuperar el control después del abuso

Algunos psicólogos establecen una relación entre los abusos sexuales y el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria que merece la pena conocer.

TCA abusos sexuales

21 de noviembre de 2017, 17:04 | Actualizado a

“Se ha descubierto que las experiencias traumáticas, especialmente aquellas relacionadas con la violencia interpersonal (como las agresiones sexuales), suponen un factor de riesgo significativo a la hora de desarrollar trastornos psiquiátricos, incluyendo trastornos de la conducta alimenticia, particularmente aquellos caracterizados por síntomas bulímicos, como los atracones y las purgas.”

Esto no lo digo yo; lo dice el Doctor Timothy Brewerton, un experto en el campo del trauma y los trastornos de la conducta alimenticia.

El Doctor Brewerton dice también lo siguiente: “De forma muy similar a cómo las sustancias adictivas se utilizan para auto-medicarse, los atracones y las purgas parecen ser conductas que facilitan 1) decrecer la ansiedad asociada al trauma, así como 2) el adormecimiento, la evitación e incluso el olvido de las experiencias traumáticas.”

¿Os pilla por sorpresa? A mí, no. Mi cuerpo ha sido violentado múltiples veces, como mujer.

TCA y abusos sexuales: una cuestión de control

Desde de formas que para muchas personas, sobre todo para muchos hombres, no suponen una verdadera agresión (como gritarme guarradas por la calle mientras camino tranquilamente o enviarme fotos de tu polla que no te he pedido por redes sociales); hasta de formas que son ampliamente aceptadas como “agresiones serias” (lo que no quita que luego se nos culpabilice a las víctimas y se victimice a los agresores).

Y es que, en situaciones de plena vulnerabilidad, como puede ser yendo borracha y con poca ropa en plena noche; un hombre muchos años mayor que yo se me ha intentado llevar para violarme. Un grupo de tíos me han seguido de noche y se han reído, sí, reído de mi miedo al apretar yo el paso. Cuando estaba ingresada en psiquiatría (y os aseguro que hay pocas situaciones de mayor vulnerabilidad que la de estar ingresada en psiquiatría), otro de los pacientes, también mayor que yo; me tocó las tetas más de una vez mientras yo me quedaba paralizada de incredulidad.

Y yo puedo considerarme de las afortunadas. Hay otras de las que abusaron durante prácticamente toda su corta vida, familiares incluso. Hay otras que sufren abusos sexuales por parte de sus maridos sin saber siquiera que están sufriendo abusos sexuales. Hay otras que sufren violaciones en grupo y son después seguidas por detectives privados porque, aparentemente, si tratas de reconstruir tu vida después de una experiencia de abuso sexual es que no has sufrido abuso realmente.

Pero mi cuerpo ha sido violentado. Mi cuerpo ha sido acosado, se ha intentado abusar de él. He sentido que mis límites no eran límites respetables sino barreras que romper a la fuerza. Y, cada vez que esto ha pasado, como tantas mujeres hacemos; he vuelto la ira que naturalmente he sentido contra mí misma, me he sentido estúpida y exagerada y dramática y débil y me he hecho daño a mí misma.

Es por eso que me ha aliviado encontrar múltiples artículos de índole psicológica refiriendo lo mismo que decía el Doctor Timothy Brewerton. Aquello que yo resumiría de la siguiente forma: cuando alguien se apropia de tu cuerpo, cuando se apodera de este, buscas desesperadamente formas de recuperar el control sobre él.

Y controlar la ingesta de comida, comer hasta tener ganas de vomitar de lo llena que te sientes y también provocarte el vómito para sentirte “limpia” después (porque yo, y estoy segura de que no soy la única, me siento “sucia” demasiadas veces cuando como); controlar la ingesta de comida es una forma más de sentir que recuperas el poder.

Así que no, no todas las personas que convivimos con trastornos de la conducta alimenticia o con síntomas de estos hemos sufrido acoso, abuso o agresiones sexuales de cualquier tipo. No todas las personas que hemos sufrido acoso, abuso o agresiones sexuales de cualquier tipo desarrollamos después trastornos de la conducta alimenticia o síntomas de estos. Pero sí que existe una correlación. Y reducirlo todo a las revistas de moda y a los anuncios de la televisión, a las tallas de las tiendas, siempre me va a parecer un error (aunque obviamente influyan, y mucho).

Porque lo que provoca que trastornos de la conducta alimenticia como la anorexia y la bulimia nerviosa sean más comunes entre mujeres que entre hombres no es un conjunto de influencias mediáticas envasadas al vacío. Hay todo un proceso de socialización; y yo sé que, si cuando siento que mi cuerpo no es mío siento también una tendencia a vomitar lo que he comido, es por algo.

Y de ese algo hay que empezar a hablar más. Hay que empezar a luchar contra esa socialización que nos violenta en ámbitos tan cruciales como el sexo y la comida. Si de verdad nos queréis vivas.

Etiquetas:  Alimentación

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