Psiquiatría con empatía
Ibone Olza
Psiquiatra perinatal
Ibone Olza

Desconectados

Aliviar la soledad: no podemos vivir sin comunidad

Como psiquiatra, veo que estamos viviendo una epidemia de soledad que afecta a personas de todas las edades. ¿Qué podemos hacer para aliviarla?

soledad

18 de agosto de 2017, 09:00 | Actualizado a

“Gracias por tu visita”. Mi entrañable vecina, una mujer de 88 años que vive sola desde hace cinco, me lo dijo cuando salía de su casa por vez primera.

Yo apenas llevaba unas semanas viviendo en mi nuevo hogar. Su cortés agradecimiento me hizo darme cuenta de lo que ella apreciaba el poder conversar con alguien, aunque fuera brevemente: apenas había estado en su casa un cuarto de hora. Suficiente para que me enseñara algunas fotos de su juventud (“ésta era yo el día de mi boda”) y compartiera recuerdos de la vida en el barrio hacía algunas décadas, cuando aquello eran campos en las afueras de Madrid que podían recordar a la estepa siberiana (“¡aquí se rodaron algunas escenas de Doctor Zhivago!”).

Su agradecimiento me hizo pensar en la creciente epidemia de soledad de la que tantas veces fui testigo en mi trabajo como psiquiatra de urgencias. ¡Cuántas personas atendí que sólo necesitaban conversar un rato con alguien! Pacientes que venía con síntomas diversos: dolores erráticos para los que no se encontraba causa orgánica, opresión en el pecho junto con ganas de llorar, insomnio…

Estos últimos, los insomnes, tenían la costumbre de venir a urgencias entre las cuatro y las cinco de la mañana a pedir ayuda porque no lograban conciliar el sueño, con lo que a menudo provocaban la irritación de los que pretendíamos a esas horas echar una cabezada de un par de horas tras una agitada primera mitad de la guardia. Casi siempre solían salir más tranquilos con la luz del alba tras una conversación en la que confesaban lo solos que se sentían y a veces expresaban el mismo agradecimiento que mi vecina: gracias por la charla, nos decían.

La soledad es una de las causas invisibles de sufrimiento psíquico y enfermedad mental, tal vez la más importante. No sólo es causa de trastornos mentales como la depresión o la ansiedad:

  • También aumenta el riesgo de morir por otras enfermedades como el infarto, hipertensión, infecciones o diabetes. (1)
  • Acorta la esperanza de vida y produce un daño comparable a fumar quince cigarrillos diarios.
  • Los estudios señalan que la soledad puede doler más que el dolor físico y, a la inversa, el contacto social puede aliviar el padecimiento físico. (2)

Lo cierto es que los humanos somos por definición los animales más sociales de todos. En nuestra programación no está previsto vivir sin comunidad, sin compartir, sin abrazos o sin conversación.

Por el contrario, parece que estamos hechos para comer acompañados, dormir cerca de otras personas y criar en comunidades donde los cuidados de los más pequeños son compartidos entre personas de todas las edades. También para tener perros u otros animales domésticos cerca que dificultan sentirse solo.

La epidemia de soledad no afecta sólo a la gente mayor: incluso los más jóvenes o los niños tienen cada vez más dificultades para sentirse acompañados, lo que en parte explica las tasas crecientes de autolesiones y suicidios entre los jóvenes.

Paradójicamente cuanto más se han desarrollado las redes sociales más difícil parece tener conversaciones espontáneas con las personas que tenemos más cerca, sean vecinos o compañeros de viaje en el tren o autobús. Algunas iniciativas como la ONG Amigos de los Mayores van creando espacios de encuentro entre mayores y voluntarios en grandes ciudades como Madrid.

Sigo visitando a mi vecina con frecuencia. Sus detallados relatos de la vida en el barrio en otra época, su lenguaje tan cuidado y prolijo y sus anécdotas de un tiempo pasado me traen cierta añoranza de esa época en la que las personas conocían bastante más y mejor a sus vecinos y paisanos.

Poco a poco nos hemos ido haciendo amigas. Saberla enfrente también alivia mi soledad.

Bibliografía

  1. Social Relationships and Mortality Risk: A Meta-analytic Review. http://journals.plos.org/plosmedicine/article?id=10.1371/journal.pmed.1000316
  2. The psychobiology of social pain: Evidence for a neurocognitive overlap with physical pain and welfare implications for social animals with special attention to the domestic dog (Canis familiaris). http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0031938416305583