Desde la consulta
Ramón Soler
Psicólogo
Ramón Soler

Mereces un break

No por descansar menos rindes más

Si estamos saturadas y agotadas, no rendimos. Tomarnos un pequeño descanso nos ayudará a reconectar con ganas con nuestras ocupaciones.

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19 de septiembre de 2018, 18:17 | Actualizado a

Tenemos asumida la idea de que, a la hora de realizar una tarea, cuanto más nos esforzamos y más tensión empleamos, más rendimos y más rápidamente obtenemos mejores resultados.

Desde pequeños, nos inculcan el concepto de que debemos apretar los puños y esforzarnos al máximo para ser mejores que los demás y, de esta forma, triunfar y obtener el anhelado reconocimiento social. A lo largo de su infancia, los niños escuchan millones de veces frases como “trabaja duro, sacrifícate y llegarás alto”, mientras se les enseña que la vida es una selva donde los que te rodean no son tus compañeros, sino tus enemigos.

Esta idea escuchada hasta la saciedad, la interiorizamos como una verdad incuestionable y nos empuja a vivir en un continuo estado de estrés. Cada ocupación, ya sea en casa o en el trabajo, nos absorbe toda nuestra energía. Sin descanso, dedicamos a ella todo nuestro esfuerzo.

El resultado final es que llegamos a un punto en el que nuestros niveles de ansiedad son insoportables. Nos sentimos saturados y, tanto nuestra mente como nuestro cuerpo, están estresados. Al cabo, obtenemos justo el resultado contrario al deseado, en lugar de rendir más y mejorar nuestra labor, nos saturamos y nos bloqueamos.

Cómo vivir sin ansiedad

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Con lo anteriormente expuesto, no deseo transmitir la idea de que no debamos esforzarnos por dar lo mejor de nosotros mismos. Obviamente, cuando ofrecemos nuestra mejor versión y logramos alcanzar nuestros objetivos, nos sentimos maravillosamente bien, aumenta nuestra autoestima y reforzamos de forma muy positiva la imagen que tenemos de nosotros mismos.

El quid de esta cuestión, lo que deseo transmitir con este artículo, es que el camino para mejorar no pasa por esforzarnos hasta la extenuación, sino que resulta sumamente importante, para desarrollar de forma óptima cualquier labor, intercalar momentos de descanso con los que realizar una especie de reseteo y, de esta forma, poder retomar el trabajo con la mente despejada y nuestras energías renovadas.

En contra de la norma establecida de que un mayor esfuerzo continuado equivale a más rendimiento, lo que se está demostrando en estos últimos años es que forzar la máquina puede llegar a ser contraproducente y, a la larga, motivo de un alarmante aumento de los niveles de estrés y de una menor eficacia en las tareas que emprendemos.

Los expertos en este campo, recomiendan intercalar momentos de relax y de ocio en la jornada laboral o durante el tiempo que estemos realizando cualquier tarea que nos demande concentración y esfuerzo prolongados en el tiempo. Gracias a estos descansos, nuestro cerebro se oxigena, nuestros sentidos se renuevan y nuestra mente se expande, circunstancias que crean el ambiente óptimo para potenciar nuestra creatividad.

Transcurrido este tiempo de descanso, podemos volver al trabajo y seguir rindiendo de forma mucho más productiva que si hubiésemos seguido sentados durante horas luchando, para poder concentrarnos, contra nuestra saturación.

El caso de Hugo

Un ejemplo paradigmático, que ilustra a la perfección este tema, es el de Hugo, un profesor de Universidad que acudió a mi consulta buscando terapia para trabajar la ansiedad que sufría en las épocas en las que más carga de trabajo tenía que soportar.

Hugo, se esforzaba por llevar al día sus clases, sus investigaciones, sus artículos, la organización de grupos de trabajo, la atención a sus alumnos, etc. Pero siempre llegaba a un momento de saturación máxima en el que notaba cómo aumentaba su ansiedad hasta niveles insoportables y, finalmente, acababa por bloquearse y sentirse incapaz de emprender cualquier tarea.

Hugo era un hombre de ciencias, acostumbrado al estudio, el análisis y al trabajo duro. Durante toda su vida, se había esforzado por ser el primero de su clase y, en sus estudios universitarios, había obtenido innumerables Matrículas de Honor. Pero, rondando los 40 años, su cuerpo le estaba avisando de que tanta tensión no era sana para él. Los bloqueos que sentía eran la forma de mostrarle que necesitaba parar, que no podía continuar esforzándose tanto sin tomarse momentos de descanso.

Al principio de nuestro trabajo, a Hugo le costaba entender que “menos es más”, tenía muy interiorizada la filosofía del esfuerzo máximo y no comprendía que, si lograba relajarse, podría reducir su ansiedad y mejorar tanto su salud, como su eficacia en las tareas que emprendía. Ante su situación desesperada, decidió que no perdía nada por probar y comenzó a aplicar algunos cambios en su rutina diaria.

En primer lugar, decidió prescindir del coche e ir andando al trabajo (en realidad, vivía bastante cerca). En vez de estar pendiente del tráfico, el tiempo que duraba el trayecto a pie, lo aprovechaba para descansar, meditar y preparar su mente para la jornada laboral.

También comenzó a introducir algunas pausas a lo largo de la mañana para cambiar de ambiente. Se iba a tomar un café, a hablar con algún(a) colega o a pasear tranquilamente por el campus.

Al cabo de unos pocos días, Hugo comenzó a sentir la mente más despejada, tenía más lucidez y creatividad, y podía resolver los problemas que le surgían de forma mucho más efectiva. Su estado de ánimo también mejoró, se sentía a gusto en su trabajo y se veía capaz de afrontar con soltura toda la carga que antes le agobiaba.

Por supuesto, los ataques de ansiedad desaparecieron y, si en algún momento, percibía algún signo de tensión, paraba, se despejaba y volvía al trabajo con una visión renovada.

Espero que el caso de Hugo te sirva para reflexionar sobre tu forma de afrontar las tareas y puedas encontrar tus momentos de descanso para resetear la mente. Puedes buscar tu propia forma, no tiene que ser exactamente igual que lo hizo Hugo, pero es importante intercalar tiempos de reposo no sólo en tu jornada laboral, sino también en todas aquellas ocupaciones que te tomen mucho tiempo y para las cuales debas emplear grandes dosis de energía y concentración. Estoy seguro de que empezarás a notar los resultados positivos muy pronto.

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