Desde la consulta
Ramón Soler
Psicólogo
Ramón Soler

Sueño

La vida secreta del cerebro

Mientras descansas, tu cerebro aprovecha para seguir trabajando. Dormir las horas necesarias resulta fundamental para la salud física y mental.

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26 de septiembre de 2018, 17:23 | Actualizado a

A lo largo de mi carrera profesional, muchas son las consultas que he recibido de familias angustiadas por el sueño de sus hijos. Todas estas familias, me comentaban las enormes dificultades que encontraban para conseguir que sus pequeños se fueran a la cama.

En estos casos, no me estoy refiriendo a bebés o a niños pequeños, sino a aquellos que, a partir de los 6 o 7 años se niegan a acostarse porque consideran que dormir es una pérdida de tiempo. Muchos de estos niños/niñas alegan que dormir no sirve para nada y emplean todas sus fuerzas para mantenerse despiertos. Al final, la hora del sueño se convierte a diario, para toda la familia, en un momento de desencuentro y de tensión.

Cuando llegan a la consulta, para empezar a abordar este tema, siempre comienzo por explicarle a toda la familia, tanto a mayores como a pequeños, lo que sucede en nuestro cerebro mientras dormimos. De esta forma, todos comprenden los beneficios que conlleva descansar adecuadamente.

Para los niños, utilizo el símil de imaginar nuestra mente como una enorme biblioteca que almacena todas las experiencias, emociones, sensaciones y aprendizajes que acumulamos a lo largo de la vida. Cada día, durante las horas en las que estamos despiertos, el bibliotecario (o bibliotecaria, según sea niño o niña) recibe nuevo material.

Por las noches, el bibliotecario/a se dedica a utilizar toda esta información que ha ido recopilando para organizarlo todo y colocar cada libro en su sitio. De esta forma, los usuarios que llegan por la mañana se encuentran una biblioteca limpia y actualizada. Éste es el trabajo que realiza nuestro cerebro durante la noche, por eso es tan necesario el sueño.

Dormir resulta tan indispensable para la vida como comer o beber, no en vano, pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo. La Naturaleza no nos habría hecho evolucionar hasta el punto de dormir 8 horas al día (como media estimada) si el sueño no fuera algo imprescindible para nosotros.

De hecho, tiene tal importancia para nuestra salud física y mental que una tortura practicada por los regímenes dictatoriales es la privación de sueño (usando potentes focos y música a alto volumen), ya que se ha comprobado que no dormir durante varios días puede provocar graves trastornos mentales y físicos, pudiendo incluso causar la muerte.

Qué hace nuestro cerebro mientras dormimos

Las horas de sueño suponen una renovación para nuestro cuerpo a nivel físico, mental y emocional. En el pasado, se creía que el cerebro se “apagaba” durante la noche, pero desde hace poco más de un siglo, sabemos que, aunque no seamos conscientes de ello, cuando dormimos, nuestro cerebro sigue trabajando activamente.

Veamos, brevemente, algunas de las tareas que realiza nuestro cerebro mientras dormimos:

  1. Limpieza cerebral. Durante el día, la actividad de las neuronas produce sustancias de desecho que se van acumulando en el cerebro. Cuando dormimos, el cerebro se encarga de limpiar todos los residuos almacenados y se prepara para afrontar el nuevo día completamente renovado. Si no dormimos lo suficiente, acumulamos estas sustancias que, a la larga, se convierten en tóxicas para nuestro cerebro.
  2. Favorece la creatividad. Mientras soñamos, el cerebro se dedica a ahondar en los problemas y preocupaciones que tenemos en la vida despierta. Este trabajo lo realiza de forma diferente, mucho más imaginativa y creativa, al que hace cuando estamos conscientes. Cobra sentido, entonces, el consejo de nuestros abuelos de “consultar con la almohada” las dudas o preocupaciones que tengamos. Puede que tras el sueño nocturno, nos levantemos con la solución.
  3. Actividad emocional y empatía. Algunos investigadores opinan que mientras soñamos, entrenamos innumerables situaciones con un amplio abanico de emociones. Esto favorecería la empatía, la conexión con los demás y, en definitiva, la cohesión social.
  4. Procesa, ordena y guarda la información. Todo lo vivido durante el día se almacena en una especie de memoria temporal (hipocampo).Por la noche, el cerebro procesa toda esa información y guarda todo lo que nos puede resultar útil en una memoria más permanente que, a su vez, será la base para asentar nuevos aprendizajes al día siguiente.

El caso de Marcos

Resulta muy simpática e instructiva la forma en la que Marcos, un niño de 11 años, reconoció y aplicó todo lo que aprendió sobre el sueño en las sesiones que tuvimos. Marcos era un niño aficionado a las videoconsolas que no quería ir a la cama para poder seguir jugando (durante las vacaciones de verano).

Un día me relató que había realizado un descubrimiento sorprendente. Si estaba cansado y encontraba algún momento especialmente difícil en un juego, le resultaba imposible superarlo. Sin embargo, si se iba a dormir y retomaba el juego a la mañana siguiente, lograba pasar la pantalla en unos pocos intentos.

En consulta, me decía: “Claro, ya lo entiendo. Por la noche, mi cerebro practica y encuentra la mejor manera de matar al malo”.

La alegría para sus padres fue que, durante el curso escolar, Marcos, un niño sumamente creativo e inteligente, decidió por sí mismo probar a utilizar esta misma técnica (dormir para consolidar los aprendizajes) para estudiar y afrontar los exámenes. De esta forma, además de ir más descansado, comparadas con las del curso anterior, sus notas mejoraron considerablemente.

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