Desde la consulta
Ramón Soler
Psicólogo
Ramón Soler

TEST

32 frases para detectar una baja autoestima

La baja autoestima es un grave problema muy frecuente en nuestra sociedad. Reconocerla y trabajar para recuperar la confianza en nosotras mismas resulta fundamental.

test baja autoestima

18 de julio de 2018, 15:38 | Actualizado a

Ya hemos hablado en esta sección de la autoestima, entendiéndola como el modo que tenemos de relacionarnos con nosotros mismos o, dicho de otra forma, cómo nos vemos, nos comprendemos y nos amamos. Poseer una autoestima sana es garantía de equilibrio y de salud mental.

Al contrario, si nuestra autoestima resulta dañada, este hecho nos predispone a sufrir diversos problemas emocionales, como pueden ser depresión, inseguridad, crisis de ansiedad, problemas físicos, somatismos, etc. Podríamos decir que la autoestima conforma los cimientos que sustentan nuestra personalidad.

Reconocer si tenemos una autoestima débil y vulnerable puede servirnos para identificar aspectos de nuestra personalidad que tendríamos que trabajar. Pero ésta no resulta una tarea sencilla, puesto que una autoestima dañada puede tener múltiples manifestaciones, unas más claras, pero otras no tan evidentes de distinguir.

Cómo reconocer una baja autoestima

Para ayudar en esta tarea de reconocer una baja autoestima (en nosotros mismos o en nuestros conocidos), he recopilado frases y características que, a lo largo de mi extensa experiencia profesional como psicólogo, he observado cómo una y otra vez las repetían las personas que acudían a mi consulta.

Te propongo un ejercicio que hago en mi consulta cuando trabajamos la autoestima de alguna persona, imprime el siguiente listado y marca las frases con las que te identificas (si te identificas con alguna).

Abusos en las relaciones sociales

  • Los demás me tienen por una persona amable, buena amiga y siempre dispuesta a todo.
  • Nunca me quejo, nunca protesto, siempre estoy de acuerdo.
  • No hablo para no molestar.
  • Rara vez doy mi opinión sobre algún tema.
  • Antepongo las necesidades de los demás a las mías propias.
  • Siempre me adapto a lo que decida el grupo.
  • Lo que dicen los demás está bien, será que yo estoy equivocada.
  • Si se alejan de mí, es porque yo habré hecho algo malo.
  • La gente no me habla porque hay algo malo en mí.
  • Enorme preocupación por lo que piensen los demás.
  • Prefiero quedarme con un producto defectuoso antes que pedir que me lo cambien.
  • Dudo de mí misma y de mi instinto.
  • Si algo no me gusta o alguien me ofende, prefiero callarme.
  • Me he separado, pero mi ex me toca el culo cada vez que nos vemos.

Visión negativa de uno mismo

  • Me culpo de todo lo malo que sucede y no valoro nada de lo bueno que hago.
  • Valoración pesimista de la vida y de sí mismos.
  • No voy a ser capaz. Seguro que fallo.
  • Si algo sale bien, el mérito es del grupo. Si algo sale mal, es culpa mía.
  • Si alguien me mira por la calle, pienso que es porque estoy gorda.

Con los hijos

  • Soy incapaz de defender a mi hijo cuando otros (familia, colegio, etc.) la atacan o le acosan.
  • No asumo la tarea que implica ser madre/padre.
  • Dejo que mi hijo de dos años me muerda.
  • Doy a los niños responsabilidades de adultos, que no les corresponden.
  • Le pregunto a mi hija si debería cambiar de trabajo.

Autoboicot del proyecto de vida

  • Tengo muchas ideas, pero nunca las llevo a cabo.
  • Me cuesta mucho empezar algo nuevo.
  • Miedo al fracaso. Por no fracasar, no hago nada.

Necesidad de llamar la atención

  • Hablo fuerte, tengo una risa estruendosa, no paro de contar chistes.
  • Soy la reina de la fiesta, canto en todos los karaokes.
  • Opino de todo, aunque no tenga ni idea.
  • Todos deben prestarme atención y me enfado cuando alguien no lo hace.
  • Salgo con el chico popular, aunque no me gusta, porque me siento importante cuando voy con él.

Si te has reconocido en algunas de estas frases, ya has comenzado a recorrer el camino hacia tu sanación.

Busca en tu pasado las causas de tu baja autoestima, trabaja para que no te sigan afectando y para volver a amarte como realmente te mereces. También, empléate a fondo para recuperar el poder de decisión sobre tus acciones y tu vida presente.

Recuerda, como siempre comento en este blog, que eres la artífice de tú liberación. Confía en ti.

Sé que este es un duro trabajo, pero, merece la pena. Tu libertad te espera al otro lado del camino.