Desde la consulta
Ramón Soler
Psicólogo
Ramón Soler

Elegir terapeuta

Tu terapeuta no debe decidir por ti

La labor de un buen psicólogo debe ser ayudar a que las personas que buscan su ayuda sean las que dirigen realmente su propia sanación.

elegir terapeuta

30 de mayo de 2018, 18:02 | Actualizado a

Hace unos días, en mi consulta, una joven me relató una escena que acababa de presenciar en el autobús. No había podido evitar escuchar la conversación que estaban manteniendo dos amigas en el asiento situado justo detrás del suyo. Por lo visto, una de ellas había roto con su pareja y había buscado ayuda para superar la situación.

Según le comentó a su amiga, la psicóloga a la que acudió le estaba pautando, punto por punto, todos los pasos que debía seguir para dejar de pensar en su ex y enfocarse en el futuro. No eran consejos generales, sino un listado, detallado casi al minuto, de los pasos que tenía que ir dando.

Su terapeuta le marcaba cuándo y cómo bloquear a su ex en las redes sociales, cómo actuar en el trabajo, con los amigos, con quién debía hablar o cuándo podía volver a tener pareja.

Ya en mi consulta, la joven me narró la anécdota con una mezcla de estupefacción y espanto, asombrada de que una persona pudiera ponerse tan fácilmente en manos de otra, por mucho que fuera su psicóloga, y dejarse llevar por su criterio sin ni siquiera cuestionarlo.

El verdadero papel de un terapeuta

A raíz de esta situación, pensé en escribir sobre el rol que yo creo que debe tener un terapeuta, ya que es muy sencillo dejarse llevar por la imagen que nos inculcan en la Facultad de que la conducta humana es totalmente medible y predecible, y que los psicólogos poseemos una suerte de omnisciencia que nos hace conocer lo que la persona necesita, mucho mejor que ella misma.

En mis más de veinte años de ejercicio como psicólogo, me he percatado de que realmente desconocemos todo sobre la persona que acude a consultarnos y que es muy aventurado presuponer los motivos por los que tiene tal o cual problema y, muy osado atreverse a pautarle los pasos a seguir para solucionar sus dificultades.

Tenemos toda la información sobre nosotros

También he comprobado que la propia persona alberga en su interior toda la información necesaria sobre sí misma para poder encontrar el camino de vuelta hacia la recuperación de su equilibrio físico, emocional y de la armonía interna de todos sus yoes (de todas las partes que le componen) que en tiempos perdió.

Quizá no lo perciba de forma consciente, pero inconscientemente, conoce los pasos a dar y cuál es el camino a seguir.

Lo único que necesita de parte de su psicólogo es ayuda para poder conectar con esa información que permanece oculta en su interior

El psicólogo debe acompañar

Antes de comenzar un trabajo terapéutico con una persona, siempre le explico que yo no le voy a decir jamás lo que tiene que hacer o, al menos, no debería y le pido que me llame la atención si en algún momento lo hago.

En cambio, dejo bien claro, que mi trabajo consiste en acompañarla para que sea ella la que descubre el origen de sus problemas, conecte consigo misma y encuentre el camino que le lleve a recuperar su equilibrio.

Dependencia del terapeuta

Otro peligro de la “directividad terapéutica” es que esta actitud paternalista puede acabar derivando, rápidamente, en una dependencia hacia el terapeuta, máxime, si tenemos en cuenta que las personas acuden a terapia en momentos de su vida en los que se encuentran especialmente vulnerables.

Muy al contrario, nuestro objetivo como psicólogos debería ser el propiciar que sea la propia persona la que tome las riendas de su vida y asuma su responsabilidad a la hora de tomar decisiones.

Si depende de que su terapeuta le diga cómo tiene que hablar y actuar en cada situación, siempre estará acudiendo a él para pedirle consejo. La terapia se eternizará, la persona nunca será completamente autónoma y, en definitiva, nunca será feliz ni encontrará su propio equilibrio.

Consejos, los justos

En ocasiones, como fruto de la experiencia tras haber trabajado con cientos de personas, podemos identificar ciertos patrones que se repiten e intuir qué necesitaría hacer una persona ante una situación dada, pero tenemos que mostrarnos muy prudentes con el manejo de los consejos o las sugerencias que realicemos, ya que siempre resulta mucho más productivo cuando es la propia persona la que se percata de sus propios patrones y consigue perpetrar el insight que le lleva al cambio.

De modo que, a la hora de buscar un psicólogo, yo siempre recomiendo preguntarle al terapeuta en qué medida aconsejará sobre los comportamientos que debemos cambiar en nuestra vida.

El grado de directividad es inversamente proporcional a la libertad y la autonomía que se conseguirá con la terapia

Es decir, cuantos más consejos nos den desde fuera, menos confianza tendremos en nuestro criterio y más seguiremos dependiendo del exterior.