Ponle límite

Al final amar no era eso

Das y dar y das, pero de tanto dar te quedas vacía. Y resulta que amar no era darlo todo y sacrificarlo todo, si no poder compartir en equilibrio.

Roy Galán

amar no era eso

9 de noviembre de 2018, 15:16 | Actualizado a

La mayoría de las veces te enamoras de lo genuino del otro.

De ese niño interior que sigue viviendo en él.

Pero que ni él mismo ve.

Pero tú sí, tú lo ves todo y quieres despertarle.

Quieres darle ilusión, ganas de vivir, que recupere esa esencia.

Quieres salvarle.

Pero el amor no es salvar al otro.

En el amor tiene que haber equilibro.

No puedes dar y dar y dar sin recibir sino migajas.

Y entonces él te cuenta sus problemas.

Tú escuchas porque otra cosa no pero escuchar lo haces muy bien.

Qué bien que me escuches, dice.

Y tú te enamoras más porque te sientes útil.

Comprendes entonces todos sus traumas, desde que su madre no le quería hasta que su ex se portó falta o que le encantaría pintar.

Y a estas alturas de la película tú te has convertido ya en una cheerleader.

Eres la animadora vital de tu pareja que vive sin vivir en él.

Le dices que se vaya a Roma a estudiar bellas artes y le compras el billete y le insuflas, tú puedes, tú puedes, tú puedes.

Y al final se va y te enfadas porque en el fondo lo que querías es que se quedara.

Que te demostrara que tú eres más importante porque en el fondo te crees especial y en tu soberbia lo único que querías es que te diera las gracias por todo pero que no hiciera nada.

Y al final se va y conoce a una italiana y te deja porque la distancia ya sabes y la italiana se traga otra vez los traumas y le anima a montar su propia galería y te sustituye por otra más nueva más entusiasta y más inocente también.

Te quedas vacía porque no te has guardado nada para ti.

Porque te dijeron que amar era eso.

Era darlo todo, era entrega, era sacrificio.

Pero amar no es eso.

Amar es darte el valor suficiente para decir no.

Y que a pesar de poner un límite.

Te sigan queriendo.

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