Justicia patriarcal

La Manada lleva toga

Juana Rivas ha sido condenada a 5 años de cárcel por haber querido proteger a sus hijos de un maltratador. La justicia patriarcal no entiende a las mujeres.

Roy Galán

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27 de julio de 2018, 14:23 | Actualizado a

Tu pareja te agrede.

Te maltrata.

Le condenan a tres meses de prisión y a un año de alejamiento.

Y tú no quieres dejar a tus hijos con esa persona que te ha hecho daño.

Por mucho que sea su padre.

Te niegas en rotundo a que eso suceda por la incertidumbre de qué sucederá.

Porque si le pone una mano encima a ellos no te lo perdonarías.

La culpa te mataría.

Porque tú eres su madre y lo único que quieres es proteger a tus hijos como todas las madres.

Si proteger es un secuestro entonces todas las madres son secuestradoras del posible sufrimiento de sus hijos.

Juana Rivas ha sido condenada a cinco años de cárcel, a seis sin la patria potestad de sus hijos y a pagarle 30.000 euros al padre de sus hijos que la maltrató.

Un profesor universitario por abusar sexualmente de una niña durante cinco años ha recibido una condena de dos años de cárcel y a pagar 25.000 euros.

Por salvaguardar la integridad de unos menores te caen cinco años, por profanarla, dos.

Aquí hay algo que está muy mal, que huele a podrido, y es esta justicia patriarcal que tenemos en este país.

No entender las razones de Juana, es no entender la realidad que viven las mujeres víctimas de violencia de género.

Es no entender, y no querer atender, la situación de muchísimas mujeres.

Su miedo.

Es no tener empatía.

Y por supuesto que en la interpretación de las normas ha de existir la empatía.

Porque somos seres humanos no tractores que pasan una inspección técnica.

Esta sentencia da mucha vergüenza.

Porque trata de dar ejemplo y decir: Mujer, cuidadito, no te vayas a creer que puedes hacer lo que te dé la gana. Da igual lo que un hombre te haya hecho. No importa lo más mínimo. Tú no puedes desobedecer, ni rebelarte ante lo injusto de tener que entregar a tus hijos al hombre que te ha maltratado.

No hay peros que valgan.

Alguien que maltrata a la madre de sus hijos no es un buen padre.

De ninguna de las maneras.

Porque un hombre que maltrata a su mujer no es un buen hombre.

Y punto.

Queda mucho que luchar.

Mucho que cuestionar y que derribar.

Mucho que aprender.

Mucho que construir.

Para que este país.

Sea también una casa.

Para las mujeres que lo habitan.