Para crecer

Si me quieres, no intentes cambiarme

Amar siempre es ganar. Si sientes que estás perdiendo en vez de ganar es que no te quieren. Y si quieres cambiar a quien amas, es que no le amas.

Roy Galán

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31 de agosto de 2018, 09:00 | Actualizado a

Si tú quieres a alguien deberías querer lo que esa persona quiere.

Odiar lo que el otro ama y hacérselo saber es chantajearle.

Es ponerle en un aprieto vital.

Es valorar más tu incomodidad que su sentimiento.

Es un ejercicio de poder.

Es un ultimátum al sentimiento.

Porque qué te molesta a ti cómo se vista.

Qué le guste hacer.

Cómo se divierta.

Con qué personas decida pasar su tiempo.

Si tú quieres a alguien no deberías intentar cambiarle.

Porque entonces es que igual no quieres a esa persona.

Quieres a otra que no es.

Quieres amoldarla a tu idea de lo que ha de ser.

Pero las personas son lo que son.

Pretender que la otra persona no sea ella no es amar.

De hecho es todo lo contrario a amar.

Es no desear que sea libre.

Porque si no quieres que una persona se desarrolle.

Que desee.

Que aprenda de todo lo que la vida tiene que ofrecerle.

Que crezca.

Entonces es que no estás viendo profundamente a esa persona.

Es que solo quieres lo que te hace sentir a ti.

Sin importarte qué siente ella.

Y si no te importa lo que sienten las personas.

Entonces es que no te importan las personas.

Nadie dijo que esto fuera sencillo.

Pero lo que no puedes nunca es anular la posibilidad del otro.

Porque si lo haces.

Estarás haciendo que pierda algo.

Y querer.

Es siempre ganar.