Gracias

Todo lo que haría si tuviera un padre

Si yo tuviera un padre... haría todas estas cosas. No importa qué clase de padre te toca en suerte, sino qué clase de hijo quieres ser tú.

Roy Galán

roy-galan-gracias-padre

17 de octubre de 2018, 18:06 | Actualizado a

Si yo tuviera un padre le haría caso.

Hasta que él dejara de hacérmelo a mí.

Hasta que me perdiera el respeto.

O me mintiera.

En ese momento perdería la razón.

Si yo tuviera un padre y no me quisiera.

Sería su problema.

Porque yo sí sabría querer y en este planeta somos muchos los que sabemos cuidarnos.

Si yo tuviera un padre que nunca volviese a por mí.

Ya no le llamaría padre nunca más.

Si yo tuviera un padre y se enamorara de alguien y reconstruyera su tiempo y espacio lejos de mí me alegraría infinitamente por él.

Porque antes de que yo existiera él ya era.

Porque es su vida y no la mía.

Si yo tuviera un padre le pediría que me hablara de su padre.

De cómo se sentía cuando era pequeño y estaba cerca de él, si le temía o le admiraba, si su silencio le hacía daño, si le pegaba o si era un buen hombre que le contaba historias que le hacían soñar.

Y entonces le diría que, si quiere, nosotros podemos hacerlo mejor.

Si yo tuviera un padre que fuera mi abuelo, porque a veces el amor se salta una generación, lo llamaría papá siempre y delante de cualquiera.

Si yo tuviera un padre y me dijera que es gay, me daría pena que no me lo hubiese dicho antes, que hubiera sufrido viviendo algo que no quería vivir, porque no vamos a volver. Y le diría que por favor encontrara al hombre de su vida lo más rápido posible, que la cosa está fatal.

Si yo tuviera un padre y me dijera que es mujer, la besaría en la cara con besos pequeñitos y querría saber qué nombre ha elegido para nacer tan tarde. Ana, como mi abuela.

Te quiero, Ana.

Si yo tuviera dos padres sería mejor que tener solo uno. Porque tendría dos cariños en casa y dos bocas para desearme suerte.

Si yo tuviera un padre y mi padre enfermara, le preguntaría qué es lo que todavía no conoce del mundo o de sí mismo. Viajaríamos entonces a Roma, le enseñaría a pedalear en una bicicleta robada y después compraríamos un consolador anal para que estimulara su próstata. Y mientras lo hace yo le esperaría en un bar leyendo a Alejandra Pizarnik.

"Mis manos crecían con música detrás de las flores"

Si yo tuviera un padre y se me muriera, porque los padres se mueren, prendería su luz en aquellos que todavía seguimos.

Hablaría al oído de los hombres que amara de la vez que me llevó al pueblo y se pinchó la rueda y tuvimos que dormir debajo de un árbol y en cómo abrazaba y en su respiración y en cómo me calmó pensar en aquello cuando sentí que no podía más.

Hablaría al borde del Universo para contarle al polvo de estrellas que he aprobado el carnet de conducir o que se me da fatal hacer brownies.

Hablaría a las mareas para mecerme.

Si yo tuviera un padre y ahora mismo pudiera verle.

Iría detrás de las flores.

Para agarrar su mano y ponerla en mi pecho.

Gracias, papá.

Por cada latido.

Que me has legado.

Artículos relacionados