¿Qué falta en tu vida?

Los 5 barómetros

Esta técnica del estadounidense Jim Rohn puede ayudarte a entender de dónde vienen tus sensaciones de vacío. ¡Descubre su origen y aumenta tu motivación!

Francesc Miralles

5 barómetros jim rohn descubre aumentar motivacion

8 de enero de 2019, 20:37 | Actualizado a

Seis meses después que Agustín hubiera llegado a la ciudad, empezó a dudar de que aquel fuera su lugar en el mundo.

Tras vivir hasta los veinte años en un pueblo costero, había decidido aceptar un trabajo en prácticas en una gran agencia de publicidad. En la urbe contaba con una tía, viuda y sin hijos, que se había ofrecido a acogerle mientras durara el año de aprendizaje. No era una compañía muy grata, siempre se estaba quejando, pero tenía techo y comida asegurados.

Por lo demás, había hecho un par de amigos y había empezado a salir con una chica. En apenas medio año, se había integrado en la ciudad y las cosas le estaban saliendo bien. Aun así, se sentía abatido, desmotivado, sin saber por qué.

Un sábado por la mañana que paseaba por el centro de la ciudad, Agustín se fijó en un establecimiento con un rótulo que rezaba: «Mejora con los cinco barómetros».

Curioso desde niño, entró en aquella tienda minúscula que resultó ser un quiosco. Agustín compró un periódico deportivo y, al pagar, no pudo evitar preguntar a una mujer de gruesas gafas:
—¿Qué es eso de los cinco barómetros?

La mujer le entregó un papel pautado con las líneas numeradas del uno al cinco y le dijo:

Primero, dime, ¿qué te falta?
—Pues… –murmuró Agustín desconcertado– quizás un poco de motivación. Sí, eso es lo que me falta.
—Entonces, te serán muy útiles los cinco barómetros. ¿Quieres saber, del 1 al 10, cuál es tu nivel de motivación?
—No sabía que algo así se podía medir...
Jim Rohn, un conferenciante norteamericano que me dio un curso de jovencita, creó una herramienta para eso que yo regalo a mis clientes. Son los cinco barómetros.

Agustín miró la hoja en blanco con las cinco líneas para rellenar mientras la mujer seguía:
—Según Jim Rohn, eres la media de las cinco personas con las que pasas más tiempo. ¿Puedes escribir sus nombres en la lista y puntuar su nivel de motivación del 1 al 10?

Sorprendido ante la propuesta, Agustín se hizo a un lado para que los clientes pudieran comprar.

  • Cogió un bolígrafo y escribió el nombre de su tía en el primer puesto. La puntuó con un 4, ya que, aunque tenía un fondo amable, siempre se mostraba desilusionada con la vida.
  • En el segundo lugar puso a su instructor en la agencia de publicidad, un creativo parlanchín al que siempre le brillaban los ojos al alumbrar una nueva idea. Merecía un 8.
  • A continuación, le tocó el turno a la chica con la que estaba saliendo. Por sí misma, no era la alegría de la huerta, pero era bondadosa y siempre lograba hacerla reír. Un 6.
  • La lista se cerró con dos amigos que había hecho nada más llegar a la ciudad. Un vecino apático con el que veía los partidos en un bar, y un excompañero de trabajo que le llamaba para poner de vuelta y media a todo el mundo. Puntuaban 3 y 1 respectivamente.

Cuando el quiosco se vació, tras hacer un cálculo con su móvil, Agustín dijo a la mujer de las gafas:
—Me sale un 4,4 de media. Entonces… estoy suspendido en motivación.
—Eso tiene remedio. Tienes una reválida.
—¿Cómo? –preguntó él, sorprendido.

—De las personas de tu lista que han suspendido, ¿cuántas tienes la obligación de frecuentar?
—Una… –dijo tras pensar un instante–. Es el familiar con quien vivo.
—Perfecto, pues mantenlo en la lista y sustituye en tu vida al resto de los suspensos por personas que den un alto valor en motivación. Subirás nota y, por contagio emocional, tu familiar mejorará contigo.

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