Escuchando la voz de la experiencia

Lo que podemos aprender de las abuelas

Iniciativas como el Friendship Bench Project están aprovechando un factor clave para la evolución de nuestra especie: la sabiduría de las ancianas.

Ibone Olza

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28 de septiembre de 2018, 14:16 | Actualizado a

En los suburbios de Harare, Elena Mudziwech, 25 años y madre de tres hijos, se dispone a contarle a Siridzai Dzukwa las ganas que tiene de suicidarse. Siridzai no es psiquiatra ni profesional sanitaria, “solo” es abuela. Sabrá escuchar a Elena y ofrecerle alternativas. Con su ayuda, y a lo largo de varias conversaciones en un banco de un parque, Elena poco a poco logrará superar sus síntomas depresivos.

La ecoterapia fue pionera en proponer "sustituir a los psicoterapeutas por los ancianos".

Siridzai ha recibido una formación básica en terapia cognitivo-conductual y solución de problemas, pero sobre todo está ahí porque, con su capacidad para la escucha, su compasión y su experiencia es experta en quitarle hierro a los asuntos más dolorosos y mirar para adelante con confianza, y es precisamente eso lo que más necesita Elena en este momento de su vida.

El proyecto del banco de la amistad

Esta es la esencia del Frienship Bench Project, o Banco de la Amistad, un proyecto precioso original de Zimbabue que recupera la sabiduría y experiencia de las abuelas y las coloca (o las devuelve) en un lugar que durante años ha estado reservado a los terapeutas.

En Zimbabue, la palabra kufungisisa, en dialecto shona, significa “pensar demasiado”, de manera enfermiza. Preocuparse, obsesionarse, deprimirse… El término sintetiza lo que en Occidente entendemos como ansiedad o depresión. Para aliviar el kufungisisa se diseñó en el año 2006 el Banco de la Amistad, una intervención sumamente sencilla.

Consiste en hablar de lo que te pasa con una mujer mayor que sabe escuchar, sin juicios, y que ayuda a ir resolviendo algunos problemas cotidianos. La entrevista se realiza en la calle, en un banco, a ser posible debajo de un árbol. Primero de forma individual y luego en grupo, el llamado Círculo Kubana Tose, que funciona como grupo de apoyo.

Además, en estos grupos se enseña a reciclar plásticos (bolsas de basura, viejas cintas de vídeo, etc.) que tejidos se convierten en unas preciosas bolsas con lo que consiguen generar algunos pequeños ingresos. Así, en el Círculo Kubana Tose se suele tejer, compartir y cantar: cuando lo que alguien ha contado es demasiado doloroso, todos comienzan a cantar espontáneamente.

Toda la intervención del Banco de la Amistad la llevan a cabo mujeres mayores, en su mayoría abuelas, de origen humilde, verdaderas expertas y sabias en afrontar las preocupaciones cotidianas en entornos adversos y que han recibido una formación muy básica en temas de psicoeducación y de solución de problemas.

Cuando se comenzó a investigar cuáles eran los efectos del Banco de la Amistad se comprobó cómo para muchos pacientes con trastorno mental grave, hablar con estas abuelas resultaba tanto o más eficaz que tomar psicofármacos o acudir a un tratamiento profesional.

En la actualidad, tras diez años de programa, ya son más de 400 las abuelas que participan en el mismo y han atendido a más de cuarenta mil personas. La idea se ha ido extendiendo de Zimbabue al mundo. En primer lugar, se ha implantado la intervención en otros países africanos vecinos, y ahora se comienza a aplicar dentro del ambicioso programa Thrive, de la ciudad de Nueva York, para mejorar las dramáticas tasas de enfermedad mental. Los neoyorquinos ya pueden consultar a abuelas sabias en un contexto informal, pensado para reducir el estigma de la enfermedad mental y facilitar el alivio de tanto sufrimiento oculto.

¿Para qué sirven las abuelas?

La pregunta puede resultar ofensiva, pero en realidad los científicos llevan ya años preguntándose por qué hay solo dos especies de mamíferas en las que las hembras siguen viviendo muchos años después de haber perdido su capacidad reproductiva, cuando ya no ovulan ni menstrúan. Sí, estamos hablando de la menopausia y lo que viene después: ese fenómeno solo observado en las orcas y en las mujeres.

Formulación de la "hipótesis abuela"

En nuestra especie, la “hipótesis abuela” la formuló la antropóloga Kirsten Hawkes, de la Universidad de Utah, en 1997. Según esta autora, las abuelas han sido una pieza fundamental en la evolución de nuestra especie. Gracias al apoyo que dan a sus hijas en la crianza, se pudo garantizar la supervivencia y sobre todo aumentar la longevidad de nuestra especie.

Esta es una de las razones por las que los humanos tenemos vidas bastante más largas que el resto de primates. Según esos cálculos, con solo un poco de cuidado de las abuelas, los chimpancés u otros primates evolucionarían en menos de 60.000 años hasta llegar a tener prácticamente la misma esperanza de vida que nosotros.

Las abuelas también permitieron el desarrollo de nuestra peculiar forma de crianza socializada, que nos hace ser más dependientes los unos de los otros socialmente y propensos a llamar la atención de los demás.

La existencia de la abuela nos ayudó a desarrollar toda una gama de capacidades sociales que son la base para la evolución de otros rasgos distintivamente humanos, como la vinculación en parejas, los cerebros más grandes, el aprendizaje de nuevas habilidades y nuestra tendencia a la cooperación.

Gracias a ellas, las madres ancestrales tuvieron más hijos, y estos tuvieron que compartir su atención con sus hermanos, algo que no hicieron las crías de otros primates. Inicialmente las abuelas fueron clave como ayuda en la crianza. Pero seguramente eso fue lo que también facilitó que evolucionaran desarrollando su inteligencia e intuición al máximo.

La voz de la experiencia se empieza a reconocer como una posible pieza clave en la atención a la salud mental. ¡Larga vida a las abuelas!

3 ejemplos de sabiduría vital

Estas son solo algunas de las interesantes iniciativas para recuperar la sabiduría de los mayores.

Círculo de Sabiduría de los Ancianos

Fundada en 2001 en San Francisco, esta asociación de voluntarios mayores se dedica, mediante un foro en Internet, a ofrecer apoyo y consejos basados en sus propias experiencias de vida. Los ancianos responden cartas de las generaciones más jóvenes sobre una amplia gama de temas: amor y relaciones, familia y crianza de los hijos, carrera y superación personal, etc.

En su web señalan que han respondido más de 300.000 mensajes y que en la actualidad tiene más de 600 ancianos (de 60 a ¡105! años) voluntarios.

Consejo de las 13 abuelas indígenas

Se constituyó en 2004 con ancianas sabias de comunidades indígenas de todo el mundo que sentían una llamada para unirse y llevar un mensaje centrado en cuidar la tierra y la vida. “Después de los 65 años somos oro molido para la Humanidad”, decía la abuela Margarita, una de las abuelas más conocidas.

Asociación Adopta Un Abuelo

Facilita desde el 2014 el encuentro entre jóvenes y mayores. No solo para aliviar la soledad de los ancianos, también para que los jóvenes se beneficien
de su sabiduría y conocimientos.

Como señala su fundador, Alberto Cabanes: “El objetivo de crear Adopta Un Abuelo no es solo el de paliar las horas de soledad de nuestros mayores, sino
también el de resaltar la figura de todos los abuelos y abuelas del mundo”.

Estos abuelos en muchos casos crecieron en el medio rural y tienen mucho que enseñarnos sobre sostenibilidad y cuidado de la vida.