Propósito vital

¿Qué haces con tu vida? 9 claves para encontrar tu camino

Centrarnos en un objetivo nos hace sentir más seguros de nuestras propias decisiones y que respondemos a nuestro auténtico propósito vital.

Francesc Miralles

Cómo encontrar tu propósito vital

12 de junio de 2018, 16:08 | Actualizado a

Encuentra tu propósito vital

Las personas con un propósito vital fuerte y definido tienen más éxito, son más felices y, además, encuentran las fuerzas necesarias para vivir más años que el resto. Aunque no sepas del todo qué quieres hacer con tu vida, hay una serie de pasos que pueden activarte y ponerte en camino hacia el sentido de tu existencia.

1. Recuerda los mejores días de tu vida

Para definir tu “razón de ser” en el mundo, puedes empezar analizando las diferentes etapas de tu biografía.

¿Qué experiencias te aportaron más felicidad? ¿En qué momentos te sentiste más útil? ¿Hay algo que has dejado de hacer y que era fundamental para sentirte bien?

Hay pistas importantes para reencontrar el sentido de la vida en la propia infancia, cuando nos permitíamos seguir nuestras pasiones con toda libertad, dando siempre lo mejor de nosotros mismos.

Recuerda quién eras de niño y redescubrirás lo que amas.

2. Hazte estas 2 preguntas

El educador y conferenciante británico Ken Robinson relaciona la vocación con identificar el propio Elemento, aquel ámbito o actividad que nos hace sentir como pez en el agua.

Para descubrirlo, hay dos preguntas muy simples:

  • ¿Qué se me da bien hacer?
  • ¿Qué disfruto haciendo

Si ambas preguntas te llevan a un mismo lugar, ese es tu Elemento.

Hay personas que se sienten cómodas y realizadas enseñando a los demás, mientras que otras disfrutan más ideando proyectos en soledad.

Es importante reconocer cuál es tu Elemento, ya que muy probablemente tu misión en la vida se encuentre en ese ámbito.

3. ¿Qué motivos tienes para vivir?

Se cuenta que Viktor Frankl, el fundador de la logoterapia, ayudaba a sus pacientes a reencontrar el significado vital con una pregunta provocadora:

“¿Y usted, por qué no se suicida?”

Tras la sorpresa inicial, todos empezaban a enumerar cosas valiosas todavía pendientes: “Me gustaría ver a mi hija terminar la universidad”. “Aún sueño con encontrar una pareja”. “Antes de morir, querría aprender a tocar el piano”. El terapeuta les decía entonces: “¿Ve como sí tiene sentido su vida? Dedíquese a hacer aquello que anhela”.

4. Lee biografías que te inspiren

El ser humano aprende por imitación, y no solo en la primera juventud, ya que la vida entera es una formación continua.

Si nos encontramos en un momento en el que no hallamos sentido a nada, puede ser un revulsivo leer biografías de personajes con existencias altamente significativas.

Al parecer, el mismo Benjamin Franklin se inspiraba en personajes históricos a los que admiraba, y trataba de incorporar a su vida los valores que iba observando en ellos. Es lo que Newton denominaba estar "a hombros de gigantes".

5. Pregúntate que no quieres hacer

¿Y si alguien no tiene ni idea de qué desea hacer? ¿Cómo encontrar entonces el sentido de la vida?

Alejandro Jodorowsky, creador de la psicomagia, dice que si no sabes lo que te gusta, empieza tomando nota de lo que no te gusta, ya que por eliminación llegarás a tu Elemento o misión.

Esta misma técnica se aconseja a los escritores que se bloquean ante la hoja en blanco. Si no sabes por dónde seguir, apunta lo que sabes que no sucederá. De este modo llegarás a lo que sí acabará sucediendo.

6. Déjate contagiar

Muchas cosas que pueden dotar de significado a nuestro día a día necesitan de la participación de otros. Así como los alpinistas avanzan en grupo para alcanzar la cumbre, ayudándose y confiando los unos en los otros, las misiones tienen más fuerza en buena compañía.

Los amigos que leen la primera obra de un novelista incipiente, un grupo de viajeros apasionados, gente que se une por una causa social o ecológica…

Como apunta Ferran Ramon- Cortés, las emociones son contagiosas, como lo es el deseo de seguir un propósito vital. Por eso es esencial saber siempre rodearse de gente cuya vida tiene un sentido.

7. Hazte spoiler de tu vida futura

El escritor Mario Reyes propone una interesante técnica para dotar de sentido a nuestra existencia.

Se trata de escribir una carta sobre nuestra persona, imaginando lo que desearíamos que un hijo o un amigo dijera de nuestra vida en nuestro funeral. En el texto nos daremos la libertad de inventar aquella existencia y valores por los que nos sentiríamos orgullosos de ser recordados.

Tras leer este homenaje ficticio, el siguiente paso es replantear nuestra vida para que se corresponda con ese ideal.

8. Desarrolla y define tu ikigai

Este concepto japonés se traduce, de forma informal, como “la felicidad de estar siempre ocupado”, y ciertamente los centenarios de Okinawa presumen de “no retirarse” jamás, encontrando siempre tareas de valor para ellos y su comunidad. A cualquier edad, quien tiene un motivo por el que saltar de la cama encontrará sin duda la motivación para vivir un día más.

Sobre esto, el actor Cary Grant decía lo siguiente:

“Mi fórmula para vivir es muy simple. Me levanto por la mañana y me voy a la cama por la noche. En medio, me ocupo lo mejor que puedo”

9. Elige una vida libre de venenos

Aunque no hayas encontrado aún el sentido de tu vida, para seguir en la búsqueda es importante esforzarse en evitar todo aquello que pueda descargar tus pilas vitales.

Ver la televisión por inercia, gastar horas en las redes sociales para "matar" el tiempo, compartir el ocio con personas que no nos interesan… Todo ello es un veneno para la motivación, ya que nos agota antes de que hayamos podido usar esa energía en aquello que merece la pena.

Al igual que los deportistas de élite evitan la mala nutrición, la aventura de crear la propia vida exige una dieta de todo lo que no aporte valor.

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