Cumple tus propósitos

3 pasos infalibles para llegar... ¡donde tú quieras!

La realización de los mejores sueños y cambios empieza imaginando, visualizándolos. Pero antes debemos preguntarnos, ¿esos propósitos son los más coherentes con nosotros mismos?

Mireia Darder

cumplir propósitos

26 de noviembre de 2018, 19:03 | Actualizado a

Normalmente vamos haciendo sin pensar y por inercia. Pero cuando hacemos un parón (en verano, en año nuevo...), casi sin querer, uno toma perspectiva y a menudo se plantea la necesidad de cambiar y reajustar cosas en su vida, llenándose de buenos propósitos.

Para que no queden en simples propósitos ayudará seguir determinadas estrategias. Antes de nada, sería bueno cuestionarse sobre cuáles son tus auténticas necesidades más allá de lo que se espera de ti.

¿Cómo se hace una buena lista de propósitos?

Más allá de los tópicos, hazte las siguientes preguntas: ¿quién soy yo en realidad?, ¿cuál es mi propósito en la vida? Seguramente tú te defines en base a determinados elementos (género, profesión, familia, cualidades, etc.). Te dirás, por ejemplo, que eres una mujer que trabaja como psicóloga, que tiene dos hijos… Son atributos con los que te identificas, pero todos somos mucho más.

Realizamos demasiadas cosas por obligación con el mero objetivo de ser aceptados y de pertenecer. Muchas veces nos marcamos unos propósitos sin ni siquiera habernos antes planteado si es lo que queremos realmente, nos conviene o deseamos.

Otra pregunta que nos facilita conectar con este nivel más elevado y profundo al cual está vinculado nuestro propósito de vida es: "Además todo esto (de una mujer casada que trabaja…), ¿quién más soy yo?" Es habitual olvidarse de esta parte más espiritual, cuando suele ser la causa de vacíos vitales. En el próximo año nos podríamos dar la oportunidad de llenarlos, más allá de las etiquetas y del deber ser.

¿Qué te hace sentir mejor?

En los primeros meses del curso o del año nos llenamos de “deberes” y “actividades” –ir al gimnasio, adelgazar, aprender inglés, comer mejor, tener más relación con los amigos, etc.– pero olvidamos preguntarnos si todos estos retos y objetivos están conectados con lo que realmente nos ayudará a sentirnos mejor con nosotros mismos y con la vida.

¿Cómo sería plantearse por una vez nuestra lista desde lo que somos profundamente para llegar después a la concreción que esto implica en nuestra vida?

Te proponemos construir tu lista de propósitos de forma que resulte coherente con una visión global de ti mismo y que, como dice un amigo mío, incluya el amor, la base de todo el universo. Y, sobre todo, el amor hacia ti mismo y no tanto la exigencia.

No es una tarea fácil, nuestra sociedad nos ha educado para funcionar en los niveles más materiales. Salir de este nivel para construir una visión de ti mismo y del mundo sin limitaciones ni restricciones de ningún tipo implica estar más conectado con el amor a todo. La práctica de la meditación te ayudará a lograrlo.

Una vez hayas conseguido esta visión de ti, dime, ¿qué es lo que crees que has venido a hacer en esta vida?

Visualiza tu vida soñada

Ten en cuenta que las visiones son un paso previo para abrir nuevos caminos y creerlos posibles. Para ir a cualquier sitio nuevo, primero lo hemos tenido que imaginar. Así empieza la realización de los mejores sueños y cambios como los conseguidos por grandes hombres como Gandhi o Nelson Mandela.

Más allá del miedo y de aquello que a priori crees realizable o no, visualiza lo que desearías que hubiera en tu vida.

Yo, por ejemplo, puedo tener la visión de vivir en una casa de campo que tenga un espacio donde la gente pueda bailar o se puedan organizar grupos terapéuticos; una estancia donde realizar terapias individuales; otra para restaurar muebles antiguos y pintar; con animales que corren alrededor. Es una casa en la que vivo con mi pareja y viene gente de todo el mundo para conocer la técnica de crecimiento personal que he creado a través de las dinámicas corporales… Cuantos más elementos concretos contenga tu visión, más fácil te será conseguir hacerla realidad.

¿Ya tienes tu visión imaginada sin limitaciones ni restricciones? Ahora, ¿qué elementos necesitas para acercarte a ella y hacerla posible?

Ten en cuenta que si quieres cambiar el mundo para que este sea mejor, es bueno empezar por cambiar aquello de nosotros mismos que nos aleja de este ideal y así podremos actuar más en coherencia con nuestros valores; y no tanto desde un nivel pragmático y materialista.

El plan que sí funciona

Paso 1: Analiza tu vida antes de formular tus propósitos.

Revisa y evalúa los diferentes ámbitos de tu vida antes de realizar una lista de propósitos. ¿Qué áreas necesitan más atención?

Casa-hogar:

¿Te sientes cómodo en tu casa y con tu hogar actual?

Cuidado corporal:

¿Crees que prestas suficientes cuidados a tu cuerpo?

¿Reservas un espacio para mover el cuerpo y comer de forma equilibrada?

¿Qué estás desatendiendo: descanso, placer, nutrición, actividad física...?

Espacio propio:

¿Tienes actualmente un espacio en el que puedas descansar, reflexionar, meditar o no hacer nada?

¿Reservas al menos una hora al día (o cada dos) solo para ti?

Estudios-reciclajes:

¿Dedicas un tiempo a aprender cosas nuevas o a aumentar tus conocimientos?

Familia actual y amistades:

¿Cuánto tiempo reservas a tus relaciones familiares?

¿Y a cuidar tus amistades?

¿Estás satisfecho con las relaciones que has creado con tus hijos, padres, hermanos, etc.?

¿Tienes algún duelo por hacer por alguna de tus relaciones más próximas?

Dinero:

¿Estás satisfecho con tus ingresos económicos y tu estado financiero?

¿Te permiten hacer lo que realmente quieres?

Ocio-Hobbies:

¿Dedicas tiempo a hacer cosas simplemente por placer?

Pareja-sexualidad:

¿Estás satisfecho con tu vida sexual?

Participación social:

¿Cómo contribuyes a que el mundo sea mejor?

¿Estás interesado en ello?

Trabajo-profesión:

¿Estás satisfecho con el trabajo que tienes?

¿Te gusta cómo lo realizas?

Zona loca:

¿Te das permiso para hacer alguna locura de vez en cuando?

¿Cuánto tiempo hace que no te regalas esa libertad?

Después de haber evaluado cada uno de estos apartados, (basados en la Ecología de la vida de Vicens Olivé) elabora una lista de propósitos en función de aquellas áreas en las que necesitas incrementar de forma prioritaria tu grado de satisfacción.

Paso 2: Define tus propósitos de forma positiva y concreta.

Escribe en una frase tu propósito de forma clara, detallada y concreta. Ten en cuenta que un propósito para que se pueda cumplir debe:

  • Formularse en positivo.
  • Estar alineado en la dirección en la que deseas ir y no tanto en aquello que quieres dejar atrás.
  • Depender exclusivamente de ti y de tus acciones.

Por otra parte, tenemos que ser capaces de evaluar cuándo hemos alcanzado nuestro propósito en función de determinadas evidencias sensoriales. Las preguntas fundamentales a definir son:

  • ¿Cómo sabré que he conseguido mi propósito?
  • ¿Cómo me veré a mí mismo una vez lo haya logrado?

Un propósito ha de depender de mi responsabilidad y encajar dentro de mi sistema de valores y mi manera de entender el mundo. Es decir, un propósito debe ser ecológico.

Paso 3: Atrévete a romper las normas.

Construir una lista de propósitos exclusivamente en base a la acción, sin vincularla a una visión más amplia de nosotros mismos y del mundo, nos lleva de forma irremediable a crear más de lo mismo, quizá algo de lo que renegamos cada día.

En cambio, ser coherentes significa también atreverse a transgredir, si es necesario, con lo establecido y reconectarnos periódicamente con nuestros valores más esenciales de una forma más sincera y honesta.

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