Tiempo presente

18 emociones adictivas (y cómo desengancharte por fin)

Date cuenta, vives en modo supervivencia. Es el momento de desengancharte de las emociones que te han acompañado toda la vida y sentir algo nuevo.

Joe Dispenza

Libérate de tus emociones negativas y comienza a vivir

16 de marzo de 2018, 10:34 | Actualizado a

Casi sin percibirlo, vivimos en una situación de continuo estrés, preocupados por el pasado o por un futuro amenazador, cuyo origen se remonta a una infancia donde nuestras necesidades más básicas no fueron satisfechas, como por ejemplo nuestra necesidad de cercanía con el cuerpo de nuestra madre.

Esto activa nuestra atención en los Tres Grandes: en el cuerpo, en el entorno y en el tiempo y vivimos así en continuo estado de supervivencia.

Desengánchate y gana energía disponible

El gran efecto secundario de desidentificarte de las emociones de supervivencia almacenadas en tu memoria es la liberación de energía en el cuerpo.

En cuanto liberas esas emociones asociadas a tu pasado, la energía regresa para que puedas usarla para crear de tu nueva realidad. Algunas de las emociones de supervivencia, a las que puedes estar siendo adicto, son:

  1. La Inseguridad
  2. El Odio
  3. Los Juicios
  4. El Victimismo
  5. La Preocupación
  6. La Culpabilidad
  7. La Depresión
  8. La Vergüenza
  9. El Arrepentimiento
  10. El Sufrimiento
  11. La Frustración
  12. El Miedo
  13. La Tristeza
  14. La Aversión
  15. La Envidia
  16. La Ira
  17. El Resentimiento
  18. La Carencia

Identifica tu lado más oscuro

Si quieres ser libre necesitas identificar primero a qué emociones eres (y has sido) adicto para poder pasar a desmemorizarlas de tu yo y que ya no te limiten más.

Después, identifica tu estado mental, aquello que crees o piensas cuando te sientes así: ¿estabas agobiado, desesperado, susceptible, demasiado cerebral, necesitado de reconocimiento? Cuando tus pensamientos, ideas y emociones dejan de ser inconscientes y les pones atención, rompes las cadenas que te ataban a ellas.

Elige una emoción y escribe sobre ella

Escribe lo que te venga a la cabeza y al cuerpo. Puedes elegir trabajar con una emoción, pero neurológica y químicamente todas las emociones están ligadas.

Por ejemplo, cuando estás enojado, estás frustrado, y cuando estás frustrado, odias; cuando odias, juzgas, tienes envidia, te sientes inseguro; cuando te sientes inseguro eres competitivo, y cuando eres competitivo te sientes egoísta...

Todas estas emociones derivan de las mismas sustancias químicas de supervivencia combinadas que estimulan estados mentales limitadores relacionados con ellas. Me refiero a hormonas de estrés como el cortisol, el glucagón, la prolactina o las tres hormonas sexuales: los estrógenos, la progesterona y la testosterona.

Libera también a las personas

Quizás estás ligado a alguna persona que te recuerda constantemente quién eras, vinculándote emocionalmente a tu yo conocido. Retroalimentando químicamente a tu cuerpo con las sustancias que le son familiares.

Por ejemplo, si odias a alguien, este odio te mantiene ligado emocionalmente a esta persona y refuerza a su vez tu vieja personalidad. Usas a esta persona para seguir siendo adicto al odio.

Medita y ve en busca de la naturaleza

Eso te ayudará a vivir alejado del estado de supervivencia al que tu cuerpo se ha hecho adicto, sintiéndote más cerca de tu estado natural de ser.