El viaje de tu vida

9 ideas para viajar de forma consciente

Los viajes son una oportunidad para descansar, conectar con nosotros mismos y abrirnos al mundo. Olvida tus miedos y abre tu mente a todo lo que puedes vivir.

Vanessa Gil

ideas viajar consciente

8 de agosto de 2018, 14:27 | Actualizado a

Un viaje no es solo una oportunidad para descansar y desconectar de nuestra rutina diaria. Constituye también una excelente oportunidad de autoconexión. En este sentido, se trata de un momento perfecto para romper los viejos espejos en los que albergamos nuestro pequeño yo y abrirnos al mundo, lo que nos permitirá regresar después a nuestra vida cotidiana más sabios y completos; transformados, en una palabra.

Cómo tener una experiencia de viaje memorable

Un viaje consciente casi nunca es solamente un viaje, pues viajar no consiste solo en rebasar nuestras fronteras físicas, sino, sobre todo, en ampliarlas, en
descubrir que, de alguna manera, no terminamos en nuestra propia piel.

1. Sé consciente

Antes de iniciar el viaje, toma nota de todos los temores que afloran en tu interior y ponles nombre, por muy ridículos que te parezcan algunos de ellos. Los miedos necesitan manifestarse. Solo quieren que sepas que existen y les prestes atención. Piensa que son naturales y que las personas valientes no son aquellas que no tienen ningún temor sino las que toman consciencia de ellos y actúan para combatirlos.

2. Ignora tus miedos

Una vez que has tomado nota de tus temores, permítete el lujo de ignorarlos. Ya sabes que están ahí, no es preciso que te quedes contemplándolos hasta el punto de que te bloqueen o disuadan incluso de realizar tu viaje. Piensa en el miedo como si fuera una molesta mosca y muéstrate dispuesto a abrir la ventana para que se vaya.

3. Toma precauciones

Abrir la ventana para invitar a tus miedos a marcharse implica dos cosas: anticiparte a lo previsible y abrirte a lo imprevisible. Anticípate a todo lo que pueda suceder juiciosamente, sin caer en la obsesión. ¡Solo es un viaje! Y ábrete a lo imprevisible con la certeza de que lo inesperado no tiene por qué ser negativo.

Seguramente puedes regresar a casa con un montón de sorprendentes y agradables experiencias que contar.

4. Confía en tus propios recursos

Piensa en el gran número de personas que te rodean en tu ciudad y que posiblemente estén solo de paso. Muchas no conocerán el idioma, otras ni siquiera habrán utilizado medios de transporte similares en sus países de origen, la mayoría tendrán hábitos totalmente distintos a los tuyos.

¿Crees que sus temores e inseguridades son tan visibles y determinantes? Evidentemente no. Es probable que sientan miedo, pero lo más seguro es que se apoyen en sus propios recursos para salir adelante.

5. No lo programes todo

Guarda el plano y empieza a utilizar tu brújula interior. Permite que tu viaje te enseñe lo que necesitas aprender. Y no seas esclavo de tu propio plan: deja que afloren tus apetencias e inclinaciones naturales. De lo contrario, un viaje no será más que una obligación más en un escenario distinto.

6. Ábrete al conocimiento

¿Viajas por obligación, por placer, para descansar o quizá por una necesidad de encontrarte contigo mismo? Quizá tu viaje no tenga ningún propósito más allá del meramente turístico, pero, aún así, vivir una actividad extraordinaria puede enseñarte muchas cosas que no esperabas: trata de incorporar a tu vida nuevos conocimientos, nuevas actitudes y nuevas ideas.

7. Aterriza plenamente

Despójate de tu ser conocido por unos instantes. Suéltate, despréndete de lo viejo para dar paso a lo nuevo. Si vas a un sitio que aún no has visitado, pero tu atención sigue puesta en el lugar donde vives normalmente, el viaje solo te servirá para comparar y evaluar pero nunca para descubrir.

8. Implícate más

Viajar exige flexibilidad y tolerancia. Si solo viajamos para cambiar de escenario, regresaremos tal cual nos fuimos. Y si no permitimos que las experiencias,los colores y los sabores que vivimos calen de alguna manera en nosotros, no estamos haciendo posible que la vida nos ayude a seguir aprendiendo y evolucionando.

9. Experimenta la transformación

No es un tópico: un viaje puede cambiarte la vida. Es una pequeña existencia, diferente a la que ya conocemos, de solo unos días. En un breve espacio de tiempo se concentran tantos acontecimientos diferentes que, por fuerza, resultan significativos. Concédeles el valor que tienen y conviértete en un canal abierto por el que pasan todas estas vivencias para constatar qué quedó de ellas dentro de ti una vez que llegues a casa.

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