Volver a empezar

¿Seguir juntos después de una infidelidad?

Continuar una relación tras una infidelidad puede demostrar potencial de evolución y capacidad de unión. Redescubrirse puede ser una gran oportunidad.

Elsy Reyes

infiel

9 de mayo de 2018, 16:29 | Actualizado a

Sobrevivir a una infidelidad puede ser un proceso valiosísimo de renovación, compromiso y complicidad de la pareja si se saben detectar las oportunidades clave y, sobre todo, si cada uno se atreve a lidiar con sus demonios personales.

En realidad, una infidelidad es un síntoma de que hay cuestiones de fondo sin arreglar, por lo que el trabajo necesita ser conjunto y surgir de un deseo real y mutuo de sanar la relación.

Razones para no romper

Si has encontrado razones para continuar después de la infidelidad de tu pareja, tu decisión merece todo el respeto. Libérate del juicio social. El mismo proceso te permitirá detectar si lo tenías suficientemente claro o te dejaste llevar por la situación.

También si tu pareja ha sido realmente sincera al querer recuperar la relación. Será tanto el trabajo y requerirá de tanta transparencia que inevitablemente todo saldrá a flote.

5 puntos clave a tener en cuenta:

1 No eres víctima ni responsable

Una infidelidad es un asunto más personal de lo que crees. Casi nunca buscamos a otra persona para sustituir a la pareja, sino a otro yo que no hemos resuelto o que sentimos perdido; a nosotros mismos en otra esfera. Y fue tu pareja quien tomó la decisión.

Quien quiere ser infiel lo es.

Tus errores no le empujaron. Si, como mecanismo de defensa, alega que lo que hizo fue una consecuencia de tus actos, estáis empezando por el lado equivocado. De todos modos, así como el que ha sido infiel tiene que responsabilizarse al 100% y ser congruente, el otro necesita quitarse la etiqueta de verdugo o víctima.

Centrad la atención en lo útil, en lo que tenéis delante, no en las culpas.

2 ¿Es un asunto olvidado de verdad?

Para resarcir la confianza, que es la zona vertebral de este proceso, debe existir la seguridad mutua de que esa pareja paralela (la otra, el otro) ha salido de vuestras vidas.

Si aún tiene dudas o no ha limitado el contacto, tal vez este proceso no sea para vosotros.

Es una persona que quizá no dejará de gustarle o pasarle por la cabeza; sin embargo, más allá de haber roto su affaire porque salió a la luz, tu pareja necesita aclararse primero sobre si desea o no volver con él o ella.

3 Os toca hablar de vuestros deseos

¿Dónde necesitas que tu pareja esté presente y dónde necesita ella que tú lo estés? No se trata de hacer una lista de lo que hizo mal en la etapa previa a la infidelidad, sino de que os digáis el uno al otro –quizá por primera vez– qué deseáis como pareja, desde los aspectos económicos hasta en la cama.

Esto os puede llevar meses, y es un reto, pero nada clarificará más si es una buena idea seguir juntos o no.

Necesitáis aprender a renegociarlo todo.

Tenéis que encontrar las palabras adecuadas, a entender y dar validez a lo que siente el otro y, en especial, a conoceros a vosotros mismos.

Algunas herramientas te pueden ayudar en este trabajo personal: desde iniciarte en actividades nuevas, a hacer yoga o realizar cambios de alimentación... Necesitarás una red de ayuda y apoyo. Recuerda que no solo es una oportunidad para mejorar tu relación, sino para encontrarte con quien eres y quien deseas ser.

4 Que las preguntas te ayuden a avanzar

Tal vez querrás saber cómo era esa pareja paralela, qué hacían, qué pretextos ponía para verla. Tu pareja debe estar dispuesta a contestar y ser veraz; es parte de la transparencia.

Pero las preguntas deben ser constructivas.

No hay nada útil en machacarte el ego preguntando: “¿Te gustaba más que yo?”, “¿Era mejor que yo en el sexo?”, “¿Cómo era en la cama?”. Nadie dice que no tengas derecho a indagar, pero es importante que la información que obtengas te permita comprender lo ocurrido y cree una base para el trabajo que estáis haciendo.

Unas buenas preguntas serían, por ejemplo: “¿Qué aprendiste de ti durante ese tiempo?”, “¿Qué es lo que valoras de nuestra relación y temías perder si yo te descubría?”, o “El hecho de que fuera prohibido, ¿te hacía sentir más libre o joven?”.

Una vez más, si vas a escudriñar, que sea útil. Y, cuidado con caer en la hipervigilancia. Si te dedicas a espiar su móvil, las redes sociales, el correo y las llamadas, vas a enloquecer y a contaminar el proceso.

La confianza se gana, pero también se cede.

5 No todo empezó con la infidelidad

Habrá discusiones, sí. Y también días complicados. Pero no pierdas de vista los motivos reales. No todo es el resultado de que tu pareja se haya acostado con alguien más o haya pasado una temporada viendo a otra persona.

Salid del mecanismo castigo–premio.

El hecho de que tu pareja ahora tenga que “ganarse” tu confianza o perdón os puede hacer caer en un juego de poder y recompensas con la idea de que “te lo debe”. Eso hace imposible que el proceso sea auténtico y sanador.

Si cada vez que aparezca un conflicto vas a sacar el tema y empezar a recriminarle, estarás echando a perder lo logrado. Eso implica perdonar el hecho, es decir, quitarle la carga emocional, para poder verlo como el –sí, doloroso– creador de un cambio para ser mejores personas y pareja.

Se necesita mucho más que amor para dar el salto. No puedes borrar lo sucedido, imposible; pero sí puedes encontrar una pareja nueva en tu pareja. Y a una persona más plena en ti.

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