Días vivos

Si hoy fuera el último día de mi vida

Hay días de todos los colores. Días en los que desearías no haber nacido, días en los que te comes el mundo. Todos ellos, contigo, irremediables.

Roy Galán

ultimo dia vida

17 de septiembre de 2018, 18:26 | Actualizado a

Hay días cueva y días abismo.

Hay días que pasan sin más, en los que el invierno te pilla aún con la sal en la espalda y días que tardan más de mil días en llegar.

Hay días mudos y días ruido.

Hay días gota que contienen la memoria de los días lluvia.

Hay días en los que otros rompen contigo y días a los que tú les pegas un puntapié acostándote antes de que anochezca.

Hay días clave y días arpegios y días en los que una canción te salva, de nuevo.

Hay días esclavos de celdas de Excel y días libres de vuelos sin cobertura.

Hay días en que dormiste por primera vez con un extraño y días en los que te despertaste al lado de uno al que creías conocer.

Hay días en los que te rompieron la nariz de un puñetazo y días en los que dijiste nunca más.

Hay días en los que te traicionaste a más no poder y días en los que le gritaste a una silla a la que le reprochaste que no te hubiera abrazado lo suficiente.

Hay días que son isla y días que son marca antes de taladrar.

Hay días en los que te comes una y cuentas veinte y días casita en los que te gustaría no tener que tirar de nuevo el dado.

Hay días y díazos y el día que me quieras y vendrán días, han de venir, y los días raros que bailan como un lazo en un ventilador.

Hay días en los que querrás no haber nacido y días en los que sentirás que tus poros atraviesan firmamentos.

Hay días en los que enterraste a tu perro y días en que viste por primera vez una palmera.

Hay días en que fuimos juntos, días en que todavía eras tú solo y días en los que tan solo fui yo a medias.

Hay días en los que estaban todos y días en los que fue imposible que lo estuvieran.

Hay días máscara y días en los que la cara te tiembla.

Hay días trampa para la mente, para sentir que has hecho algo, que hemos estado, que seguimos siendo, aquí.

Hay días en los que el deshielo de los polos casi inunda los pies de tu cama.

Días en los que otros, simplemente, dejaron de latir.

Hay días sin ti y días después de ti.

Y sin embargo, aquí seguimos.

Días vivos.

Nos quedan tantos días, o tal vez solo uno.

Por si hoy fuera mi último día.

Gracias.

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