Conecta con tus deseos ocultos

¿Qué significan los sueños? ¿Y las pesadillas?

Las historias que nos asaltan mientras dormimos representan la realización de un deseo. Son imágenes que nacen de pensamientos reprimidos y transformados según una serie de reglas.

Vicente Palomera

que son los sueños

27 de julio de 2018, 10:04 | Actualizado a

Hace más de un siglo, Sigmund Freud escribió La interpretación de los sueños. Al leer el libro de Freud, veremos que los enunciados de los pensamientos del sueño, los anhelos, son siempre breves, nunca llegan demasiado lejos, se limitan a recortar el espacio limitado de las pasiones humanas.

¿Qué es un sueño para Freud? La respuesta es simple: un sueño es un anhelo, un ensueño, una aspiración expresada de modo metafórico.

El sueño habla, pero también muestra, y esto hace que tengamos que distinguir entre la figuración y la puesta en escena. La figuración es una limitación de la escritura: el sueño es un jeroglífico escrito por medio de imágenes.

Para explicarlo, Freud establece una analogía entre sueño y dibujo: “La falta de esta capacidad de expresión (de los sueños) depende del material psíquico con el que el sueño es elaborado. A una limitación parecida se hallan sometidas las artes plásticas, comparadas con la poesía, que puede servirse de la palabra, y también en ellas la impotencia depende del material por medio de cuya elaboración tiende a exteriorizar algo. Antes de que la pintura llegase al conocimiento de sus leyes de expresión, se esforzaba en compensar esta desventaja haciendo salir de la boca de sus personajes bocadillos en los que constaban escritas las frases que el pintor desesperaba de poder exteriorizar con la expresión de sus figuras”.

Una vía de escape... casi consciente

El error tan difundido de que el sueño y su interpretación surgen de las profundidades del inconsciente se debe a una antigua creencia según la cual las ideas vienen del alma y buscan un lenguaje para poder expresarse y, también, a la visión “mística” de que en el fondo de todos nosotros debe haber un misterio que surge como revelación.

Lo que encontramos en un sueño es un pensamiento “normal” que ha sido reprimido y transformado por el “trabajo” de la censura.

Los sueños representan la realización de un deseo, pero su elaboración se realiza por medio de las leyes del lenguaje. Este proceso y sus leyes se reconocen, sobre todo, en cómo el sueño utiliza la condensación y el desplazamiento.

  • La condensación funde varias ideas del pensamiento del sueño en una sola imagen del “contenido manifiesto”; por ejemplo, un personaje del sueño podrá ser interpretado como representante de dos o más personas.
  • El desplazamiento representa un término por otro; por ejemplo, se podrá detectar que una persona indiferente que figura en el sueño es, digamos, la madre del que sueña, porque su imagen tiene un rasgo en común con ella.

¿En qué consisten las pesadillas?

Si por su función el sueño debe generar satisfacción, la pesadilla sería el ejemplo del fracaso del deseo del sueño, deseo de dormir. Si el sueño es una satisfacción obtenida por medio de representaciones de palabras, la pesadilla encarna el fracaso de la figuración del deseo del que sueña.

La pesadilla es un sueño coartado en su finalidad.

Las pesadillas nos confrontan con una cuestión central en nuestra experiencia como seres hablantes: ¿qué hace que eso que los sueños nos dicen pueda llegar a despertar algo que toca la belleza del sueño de un modo a veces atroz y punzante? Porque las pesadillas se ven seguidas por un sobresaltado despertar, y nuestro reposo queda interrumpido antes de que el deseo reprimido del sueño haya alcanzado, en contra de la censura, su completa realización.

Ayuda y protección

En última instancia, el sueño es como un vigilante nocturno encargado de proteger nuestro reposo contra posibles perturbaciones. Pero también los vigilantes despiertan al vecindario cuando se sienten débiles para poder alejar un peligro sin ayuda. No obstante, conseguimos muchas veces continuar durmiendo aún en el momento en que el sueño comienza a hacerse sospechoso y amenaza en convertirse en pesadilla. En tales casos, solemos decirnos, sin dejar de dormir: “No es más que un sueño”, y proseguimos nuestro reposo.

Etiquetas:  Sueños Sueño Dormir

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