El mito de la belleza

Este sistema de mierda no ama a las mujeres

Sale mucho más a cuenta crear un ideal imposible y que las mujeres se odien a sí mismas desde que son niñas si no se parecen a lo que define como bello.

Roy Galán

otra belleza posible

20 de marzo de 2018, 15:36 | Actualizado a

"Una cultura obsesionada con la delgadez femenina no está obsesionada con la belleza de las mujeres, está obsesionada con la obediencia de estas. La dieta es el sedante político más potente en la historia de las mujeres: una población tranquilamente loca es una población dócil".

Esto es lo que dice Naomi Wolf en El mito de la belleza.

Así, las mujeres, en la actualidad, siguen siendo controladas por el ideal de belleza.

Por la ausencia de esta o por el esfuerzo desmedido en alcanzar algo que no existe.

Porque las empresas solo pueden lucrarse infinitamente con lo imposible.

A las mujeres se las condena a estar eternamente insatisfechas.

A desear siempre estar un poco más delgadas o a sufrir si suben un poco de peso.

Todas mis amigas, aunque estuvieran delgadas, han estado preocupadas siempre por la comida.

Siempre hablando de cómo eran sus caderas de anchas o sus piernas de gordas.

Y yo las miraba y no entendía de quiénes hablaban: porque yo solo las veía a ellas.

Ahora entiendo que no hablaban ellas sino este sistema de mierda.

Uno que te crea inseguridades para que consumas.

Uno que quiere a las mujeres ocupadas en la transformación de sus cuerpos.

Uno que no las ama y que hace que se odien a sí mismas desde que son niñas.

A que no acepten sus narices o sus pechos si no se parecen a los que el resto llaman hermosos.

A mirarse en un astronómico espejo de dimensiones épicas.

A rechazar a otras mujeres y criticarlas por no cumplir tampoco con el canon establecido porque si señalo a otra entonces yo estoy a salvo.

Si otra es peor entonces es que yo soy mejor.

El último bastión de las mujeres por conquistar es el de liberarse de ese mito de la belleza.

No luchar contra sus cuerpos sino contra los que las quieren iguales.

Admirar la diferencia y quererse.

Perdonarse y no culparse.

Cuando esto suceda.

Cuando las mujeres rompan con este yugo...

Su revolución de vida.

Será imparable.

Ya.

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