Conciencia

Tenemos que susurrarnos que moriremos

Nos hacen olvidar que somos mortales, que somos fugaces. Quieren tenernos encadenados a una mirada siempre fija en el ayer o en el mañana. Nunca en el hoy.

Roy Galán

inmortales

15 de junio de 2018, 15:46 | Actualizado a

Nos hacen creer que somos inmortales.

Que el planeta esta aquí por y para nosotros.

Y que lo que contiene nos pertenece.

Nos hacen pensar que ser alguien en la vida es tener algo.

Es tener todo lo que quieras cuando quieras.

Es disponer del tiempo y del espacio de los demás.

Hacer las cosas no por hacerlas sino por demostrar que puedes hacerlas.

Tratar a las personas como envases para descargar nuestros miedos y alimentar nuestros egos.

No querer nunca ver los interiores ajenos.

Nos hacen creer que no somos finitos.

Controlan nuestros anhelos para ganar más.

¿Quién pensaría en una televisión más grande si supiera que va a morir en una semana?

¿Quién se preocuparía por consumir cuando sabe que se acaba?

Tal vez nadie.

¿Quién pagaría por una crema reductora si supiera que no llegará al 2019?

¿Quién hipotecaría su vida?

Muy pocos.

¿Quién le diría a alguien que le odia si ese odio durase tres semanas?

¿Quién malgastaría su tiempo discutiendo por papel higiénico?

Nos hacen olvidar la fugacidad.

¿Quién desaprovecharía la oportunidad de conocer un poco mejor al otro?

¿Quién no querría los cuerpos como si jamás fuera a ver otros?

Nos quitan el asombro.

Nos acostumbran a la existencia.

Mecanizando nuestras miradas.

Haciendo que nuestros ojos nunca vean el paisaje ahora.

Que estén nublados con los recuerdos o los pensamientos futuros.

Nos quieren así.

Encadenados.

Pero tenemos que ayudarnos a despertar.

Tenemos que desaprender.

Tenemos que susurrarnos que moriremos.

Y amar mucho.

Porque solo sabiendo que nos iremos podremos habitarnos de nuevo.

Podremos quitarnos esa venda inmensa con forma de mundo.

Porque solo sabiendo que habrá cosas que hagamos por última vez.

Podremos valorar que todo esto que nos está pasando.

Es algo maravilloso.

Porque solo teniendo presente el fin.

Podremos vivir con conciencia.

La única vida.

Que vamos a tener.