Cambia de perspectiva

Terapia cognitiva: libérate de los pensamientos negativos

Un tratamiento eficaz para todo tipo de patologías psicológicas. Se basa en buscar el pensamiento que origina cada uno de esos malestares y cambiarlo por uno más realista. ¿Cómo puede ayudarte?

Mª Jesús Adán

terapia cognitiva

13 de agosto de 2018, 09:00 | Actualizado a

Nuestros pensamientos determinan cómo nos sentimos y, a su vez, nuestros sentimientos nos impulsan o nos disuaden de llevar a cabo determinadas acciones o de asumir ciertas actitudes.

Este es el principio del que parte la terapia cognitiva, creada en su origen como complemento de la terapia de conducta y cuyos máximos representantes son los estadounidenses Albert Ellis y Aaron Beck.

Aunque la terapia cognitiva se creó para tratar la depresión, con el tiempo se ha demostrado su utilidad para todo tipo de patologías psicológicas.

Estos dos terapeutas diseñaron dos listas, una de ideas irracionales y otra de distorsiones cognitivas. Su objetivo era exponer aquellos pensamientos negativos, exagerados y poco realistas que generan sentimientos de desesperanza, tristeza, apatía y frustración y, asimismo, nos pueden llevar a la enfermedad.

Buscar el origen

Su finalidad es identificar los pensamientos negativos o distorsionados que conducen a la patología.

Así, por ejemplo, cuando alguien termina una relación afectiva importante en su vida, es natural que se sienta triste y abatido e incluso que, de manera puntual, tenga pensamientos del tipo: "Todas las parejas son felices y yo no he conseguido serlo" o "A los demás les va mejor que a mí". Sin embargo, cuando estas ideas se tornan persistentes y se aceptan como verdades absolutas, generan un malestar mucho mayor que el de la propia ruptura sentimental que las ha provocado.

La clave es racionalizar las ideas que se alejan de la realidad.

Son este tipo de ideas irracionales las que llevan a interpretar cualquier hecho de forma negativa. En estos casos, un consejo suele entenderse como una crítica y un cumplido se tiende a confundir con una búsqueda de interés o un intento de manipulación por parte del otro.

Preguntas concretas

Manejar estas ideas distorsionadas y alejadas de la realidad no es difícil. La clave está en racionalizar y desdramatizar esos mensajes tan extremos.

Así, siguiendo el ejemplo anterior de alguien que ha finalizado una relación y piensa que todo el mundo tiene pareja y es feliz excepto él mismo, lo primero
que debería hacer es pararse un momento a pensar y centrarse en la información realista y contrastada que tiene al respecto. Para ello es conveniente que se formule las siguientes preguntas: ¿Realmente tener pareja es una garantía de felicidad? ¿El hecho de que vea gente por la calle con una sonrisa implica que esas personas no tienen nunca problemas? ¿Puedo saber exactamente lo que pasa por su cabeza?

Respuestas realistas

Responder a este tipo de preguntas concretas nos lleva a conclusiones claras y realistas: "Se puede ser feliz tanto con pareja como sin ella", "No puedo saber, por mera observación, cómo se sienten los demás" y "Si hay parejas que funcionan y la mía no era una de ellas, en un futuro tengo la posibilidad de ser feliz con otra persona".

La clave para vencer los pensamientos negativos es analizarlos en profundidad y devolverlos a la realidad. De esta forma, no solo se desdramatiza la situación sino que, además, iremos sustituyendo las ideas negativas por otras más realistas.

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