Telepatía

¡Cuidado! Todo lo que piensas afecta a los demás

Los pensamientos son señales electromagnéticas y nosotros somos como atenas que las emiten y reciben. Cada pensamiento es la semilla de una realidad posible.

Ana María Oliva

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7 de noviembre de 2016, 11:41 | Actualizado a

¿Se pueden “leer” los pensamientos? Sí. Son señales electromagnéticas y, si estamos en sintonía, somos como antenas que pueden enviarlos y recibirlos. Así que, cuidado con lo que piensas, porque la realidad se construye a partir de nuestros pensamientos, son la primera semilla.

¿Cómo afectan tus pensamientos a los demás?

"No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti” es una de las llamadas reglas de oro de la convivencia. Pero creo que esta sentencia ya se ha quedado corta. Yo diría:

“Hay que pensar en los demás como nos gustaría que los demás pensaran en nosotros”.

Y es que los pensamientos no solo afectan al que piensa, sino también al resto de las personas (y del medio ambiente).

¿Se pueden medir?

¿Cómo puede un pensamiento que está en mi mente llegar a afectar a los demás? Tenemos que empezar recordando qué es un pensamiento.

Podríamos decir que un pensamiento es la actividad de la mente misma, o un producto de la mente. Como la definición es difícil y no está exenta de matices y de discusiones, vamos a lo práctico: ¿Se puede llegar a medir un pensamiento?

En sí mismo quizás no, pero la actividad mental sí. Sabemos que el electroencefalograma nos permite obtener un registro de la actividad del cerebro.

Y también sabemos que esta actividad cerebral tiene un componente electromagnético. No solo se puede medir, sino que al analizar esa señal podemos ver si la persona está relajada o mentalmente muy activa.

También la Resonancia Magnética Funcional nos permite valorar qué partes del cerebro están activas durante los diferentes estados mentales. Y el profesor Korotkov, de la Universidad de San Petersburgo, afirma haber medido con la tecnología GDV (Bio-Well) el momento en el que un pensamiento sale de una persona y cómo ese mismo “paquete energético” llega a otra persona de forma simultánea, cuando ambas están separadas por miles de kilómetros.

¿Se pueden "leer" los pensamientos?

La ciencia permite explicar y sacar conclusiones de esas observaciones. Muchos estudios sobre telepatía, visión remota y otros fenómenos no explicables han sido realizados en diferentes universidades rusas, aunque es muy poco lo que aquí conocemos de ello.

Lo que sí sabemos, sin lugar a dudas, es que esa actividad mental (llamémosle pensamientos) se puede registrar como una señal electromagnética.

Desde esa premisa, es posible entender fácilmente que se puede transmitir, enviar, recibir e incluso almacenar. Continuamente hacemos operaciones con ellas: emisiones de radio, telefonía móvil, etc.

Ahora bien, una cosa es que podamos medir o registrar una señal, analizarla, clasificarla, emitirla... y otra cosa es que esa señal sea capaz de modificar algo en el entorno. Para poder entender esta segunda parte, hay que recordar que los seres humanos, no somos solo “bolsas bioquímicas” que caminan y piensan, sino que también podemos ser considerados como “antenas”.

La resonancia: estamos sintonizados

Una antena es un dispositivo capaz de emitir y de recibir información.Y lo hace por el fenómeno llamado de “resonancia”. Dependiendo de la geometría de la antena, es capaz de recibir determinadas frecuencias, de sintonizar con determinadas informaciones.

Si entendemos que el ser humano es también una antena (emisora y receptora), entonces cobra sentido la hipótesis de que los pensamientos de los demás nos puedan afectar, puesto que podemos sintonizar con ellos (consciente o inconscientemente).

Este concepto ha sido desarrollado por diversos científicos.

Uno de los más conocidos es el doctor en física francés Jean Pierre Garnier Malet, que postula una teoría que desafía los conocimientos de la ciencia mayoritaria. La teoría del desdoblamiento del tiempo (publicada entre 1998 y 2014) aporta muchas novedades.

Sobre todo, permite explicar el mecanismo de los pensamientos y cómo utilizar lo mejor posible las intuiciones, instintos y premoniciones.

El autor insiste en que los pensamientos crean potenciales: cada vez que pensamos en una situación conscientemente (con visualizaciones o meditando) o inconscientemente (pensamientos que “llegan” a nuestra mente sin ser llamados), estamos de alguna manera sembrando la semilla para que ese pensamiento se convierta en una realidad.

Si cada vez que pienso en alguien con preocupación, estoy sembrando esa realidad, eso no es precisamente una ayuda para la otra persona.

Conocemos el fenómeno de resonancia. Lo semejante atrae en cierto modo a lo semejante.

Si hacemos sonar una cuerda de un violín y hay otro violín igual al lado, la cuerda correspondiente del otro violín se pondrá a vibrar también.

Si hemos ido emitiendo pensamientos de una determinada “frecuencia”, quien esté sintonizado a esa frecuencia los va a recibir.

Es más, van a quedar de alguna forma registrados en el “ambiente”, de manera que van a ir transformando la realidad de ese lugar.

Pensar la realidad colectiva

Los pensamientos de todos son los que crean las realidades tanto personales como colectivas. Según el físico francés,

“La ley de los tiempos es sencilla: si nadie en la Tierra pensara en matar, no existiría ningún futuro potencial asesino”.

Este postulado cuadra perfectamente con el propuesto por Rupert Sheldrake sobre los campos mórficos.

Este autor considera que existe un “espacio” donde está memorizado todo lo que ha ocurrido en el pasado, un sistema autoorganizado que es un principio de memoria en la naturaleza.

En este campo está grabado todo pensamiento y toda acción, estando disponible para ser recibido cuando alguien “resuena”, es decir, está sintonizando esa misma frecuencia.