En familia

4 ideas para encarar el proceso de adopción

Es fundamental que tengamos claras estas ideas en el momento de adoptar, para hacerlo de forma consciente y beneficiosa para el niño y la familia que formamos.

María Berrozpe

Adopción

4 de junio de 2018, 15:26 | Actualizado a

Gestos como que la familia adoptiva se tome a mal o se incomode por la mención por parte del niño de su madre biológica, o que vea como una traición la búsqueda de sus orígenes, es algo pueril, injusto y doloroso para el adoptado.

Cómo encarar un proceso de adopción

Adoptar con consciencia requiere que tengamos claras 4 ideas fundamentales.

1. Tu hijo no viene a rellenar tus vacíos

Esto ya es importante con la mater/paternidad biológica, pero todavía lo es más con la adoptiva. Los adultos deberíamos decidir ser padres por el genuino deseo de amar y criar sin condiciones a otros seres humanos, sin esperar que estos futuros hijos nos resuelvan los problemas vitales que nosotros hemos sido incapaces de solucionar.

La maternidad despierta sombras y nos obliga a convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos. Es un reto impresionante que tenemos que encarar en buena forma.

2. Vas a ser una madre o un padre de primera

Sí. Aunque en lo más recóndito de tu ser sientas que eres madre o padre de segunda porque tu hijo no lleva tus genes. El vínculo genético es sagrado en la definición de filiación y no es posible negar que entre padres e hijos biológicos hay una transmisión genética evidente que no se puede dar entre padres e hijos por adopción.

Pero lo cierto es que, si vamos a hablar de ADN, la crianza determina algo tan fundamental de la identidad del ser humano como la mismísima expresión de su genoma, mediante la epigenética.

3. No estás haciendo una obra de caridad

No. Adoptas porque quieres ser madre o padre. Tu deseo de adoptar es egoísta, exactamente igual que el de tener hijos biológicos.

Por mucho que hayas traído a tu hijo del país más pobre e inestable del planeta, lo cierto es que ha sido arrancado del pecho de su madre, de su familia de origen y de su cultura. Y eso duele mucho.

Ese niño no te debe nada. Al contrario, tú has cumplido tu sueño porque él existe y no ha podido tener la vida que se merecía en donde debería.

Ser madre no es un derecho. Tener una madre, sí.

4. Madre y padre son también los que crían

¿Te dicen que se parece a ti aunque tu hijo adoptado es de origen asiático y tú eres caucásico? Pues probablemente tengan razón.

Sin llegar nunca a decir eso de que “madre no es la que pare”, una frase que excluye la realidad de que también existe una madre de nacimiento y le quita al hijo la posibilidad de decidir por él mismo y en absoluta libertad el papel que quiere darle en su vida, podemos asegurar que MADRE (y PADRE), en mayúsculas, es también la (o el) que cría.

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