Madres desamparadas

Falsa igualdad: la trampa del permiso de paternidad

A la cola de Europa en materia de permisos de maternidad, España pretende ahora aumentar el permiso de paternidad. Las madres seguirán con solo 16 semanas.

Carlos González

igualdad permiso paternidad

30 de julio de 2018, 12:35 | Actualizado a

Nuestros representantes políticos parecen decididos a imponer algo que no existe en ningún otro lugar del mundo: permisos de paternidad y maternidad iguales e intransferibles. ¿Cómo hemos llegado a esta curiosa situación?

En 1999, durante el gobierno de Aznar, se decidió que la madre podía transferir al padre 10 de sus 16 semanas de permiso de maternidad. Era, creo, la primera vez en la historia que se reducían los derechos de la madre para aumentar los del padre.

La nueva ley imitaba una medida tomada previamente en Suecia, donde, si mal no recuerdo, había en aquel momento 15 meses de permiso: un mes para la madre, un mes para el padre, y el resto se lo reparten como quieran. Nuestras autoridades decidieron imitar a los suecos en lo del reparto, que quedaba progre y no costaba dinero, pero no en los de los 15 meses, claro. Repartimos la miseria.

Desde entonces ha habido peticiones para que el permiso de maternidad se alargase al menos a 6 meses (hasta que el bebé empiece a comer otras cosas además del pecho). Sucesivamente, tanto los gobiernos del PP como los del PSOE se han negado, con el argumento de que sería demasiado caro y España no se lo podía permitir. En ese tiempo sí que han encontrado dinero para aumentar el permiso de paternidad de tres días iniciales a dos y luego a cuatro semanas.

Transferir el permiso de maternidad al padre puede ser conveniente en algunos casos muy concretos. Pero, para la mayoría de las familias, es claramente mejor que sea la madre la que esté con el bebé durante esas 16 semanas. Porque es ella la que necesita recuperarse de un embarazo y de un parto, porque es ella la que da el pecho, y porque es con ella con quien el bebé establece su vínculo de apego primario.

Para un bebé no es igual estar con Mamá que con Papá, y los niños de cuatro meses toleran mal una separación de ocho o diez horas.

Sólo un 2 o 3 % de las madres han transferido una parte de su permiso de maternidad al padre, algo que algunos han descrito como un “fracaso” de la ley de conciliación. Esto nos muestra los curiosos mecanismos mentales de algunos que se creen progresistas: “Les dejaremos elegir, para que elijan lo que yo quiero. Pero si los muy tontos eligen otra cosa, entonces lo haremos obligatorio”.

Pretenden hacernos creer que el 98 % de las madres estaban deseando volver a trabajar a las seis semanas, pero que sus machistas maridos las han obligado a quedarse en casa. No son capaces de aceptar que las familias han elegido libremente, y quieren seguir haciéndolo.

El permiso parental que no quieren las madres

Con típica cabezonería hispánica, contemplar que en ningún país del mundo hay permisos iguales e intransferibles (ni en los más avanzados socialmente, ni en los más prósperos, ni en los más igualitarios) no hace que nuestros políticos recapaciten (“tal vez hay un motivo para esa diferencia”), sino que les impulsa a lanzarse al abismo: “¡seremos los primeros!”

¿Cómo puede ser que todos los grupos parlamentarios apoyen la medida, si sólo un 2% de las familias la llevan a la práctica cuando tienen la oportunidad? Porque una cosa es lo que votas de forma abstracta, cuando te ofrecen la igualdad y piensas, “sí, claro, la igualdad es guay”, y otra cosa muy distinta lo que haces en la vida real, cuando tienes un bebé de dos o cuatro meses, y ves cómo se comporta con su padre y con su madre, y qué ocurre cuando la madre tiene que salir un par de horas para algún recado, y te preguntan: “¿quieres separarte de tu bebé 8 o 10 horas al día a partir de mañana, o preferirías retrasarlo dos o tres meses más?”.

Se ha dicho que un permiso de maternidad prolongado perjudica a la mujer, porque los empresarios preferirían no contratarlas. Pero en ese caso, la famosa brecha salarial perjudicaría a los varones, porque los empresarios preferirían contratar mujeres, que cobran menos. Pero eso no ocurre, y desde luego los varones no vamos a pedir que nos reduzcan el sueldo para ser más competitivos. Si las mujeres son discriminadas en el trabajo no es por las necesidades de los niños, sino por el machismo de los adultos.

Los permisos iguales e intransferibles duplicarían de golpe el gasto del Estado en ayudas a los padres. Si lo aprueban, no querrán gastar un euro más, y las trabajadoras verán alejarse varias décadas más la posibilidad de superar esas vergonzosas 16 semanas que nos colocan a la cola de Europa.

Si algún día hay presupuesto para un permiso igual e intransferible de dos años para el padre y dos para la madre, me parecerá aceptable. Pero preferiría seis meses para la madre, seis para el padre y tres años para repartir como quieran. No me asusta que la gente sea libre, ¿y a usted?

Artículos relacionados

También te interesa