Infidelidad

Los cuernos no duelen, lo que duele es la mentira

No hay mayor decepción que sentir que has pasado 20 años al lado de un desconocido. Despertarte al lado de alguien que nunca te ha dicho la verdad.

Roy Galán

Por qué duelen los cuernos

2 de marzo de 2018, 11:50 | Actualizado a

Los cuernos no duelen.

Lo que duele es el engaño.

Duele que tu pareja no tenga la suficiente confianza para decirte quién es.

Qué desea.

De qué tiene miedo.

La traición no es a ti: es a un proyecto común.

Un proyecto llamado relación en la que ambas personas han de depositar la confianza en el otro.

Y si la otra persona no es honesta.

Si se oculta para ser.

Será siempre una desconocida.

Los cuernos no duelen.

Lo que duele es la mentira.

Porque el amor es un lugar para ser sincero.

Un lugar en el que poder crecer en libertad y compañía.

Un lugar en el que no te has de sentir juzgado o juzgada.

En el que te han de querer por lo que eres.

Haciendo cosas que pueden no gustarle a la otra persona.

Que no han de gustarle pero ha de saber.

Porque no puedes ser la persona que el otro quiera que seas.

No puedes estafarla vendiéndole la moto de que todo va bien.

No puedes ser perfecto para otro porque dejes de mostrarte.

Tienes que decirle cómo eres.

Y si no te quiere así.

Es que no te quiere.

Pero no trates a las personas como si fueran estúpidas.

No finjas.

Deja de falsear la realidad.

Porque no hay mayor decepción que sentir que has perdido tu tiempo con una persona desconocida.

Que después de veinte años te despiertas al lado de alguien que nunca te ha dicho la verdad.

Esa.

Que todos y todas.

Merecemos saber.

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