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Termina con tus celos en 6 pasos

Detrás de los celos se esconde un doloroso sentimiento de inseguridad y un miedo profundo a perder a quien creemos que nos pertenece. ¿Cómo podemos recuperar la autoestima?

Julia Atanasopulo

termina con celos 6 pasos

9 de agosto de 2018, 14:22 | Actualizado a

Los celos son un sentimiento que ha preocupado a la humanidad casi desde el principio de los tiempos, pero, ¿qué son en realidad? Cuando sentimos celos, la desconfianza nos invade y nos vuelve locos; nuestro amor llega a ser tan absorbente que no nos deja vivir. Y es que, en el fondo, la persona celosa se quiere tan poco que pone en duda que el otro la ame.

¿En qué consisten los celos?

El diccionario de la Real Academia Española plantea que este término deriva de la palabra celo, a la que define como: "Cuidado o esmero que alguien pone en hacer algo". Pero, ¿es cierto que los celos tienen que ver con el cuidado? ¿Cuando sentimos celos estamos cuidando al otro? Personalmente creo que no, que en la práctica de la vida cotidiana no es así.

Pienso que se ajustaría más a la realidad definir los celos como el estado altamente emotivo y cargado de ansiedad que sufre la persona cuyo rasgo distintivo es el miedo ante la posibilidad de perder aquello que considera de su propiedad, ya sea en el ámbito social, familiar, laboral o sentimental.

En la esfera emocional, la característica más importante de los celos es la desconfianza permanente hacia la otra persona, que no es más que el producto de un sentimiento de miedo confuso y obsesivo ante el supuesto riesgo de que el ser amado prefiera a otro en vez de a nosotros.

Cuando uno no se valora

Por lo tanto, los celos no son una respuesta lógica del amor hacia la pareja, sino la inevitable y terrible consecuencia de un sentimiento de descalificación hacia uno mismo. No obstante, a los terapeutas nos resulta muy frecuente ver en la práctica profesional a personas que consultan por un tema aparentemente relacionado con los celos, cuando, en cambio, el diagnóstico nos indica que tenemos que trabajar en otra dirección porque lo que las está perturbando forma parte de otra cuestión.

Distintos tipos de celos y de personas celosas

Por eso sería importante establecer claramente la diferencia entre las situaciones en las que se ponen en juego los celos de otras circunstancias que, aunque se parecen mucho, deben ser abordadas de forma distinta.

Perfiles que se confunden

Hay tres tipos de personalidad relacionadas con los celos que hay que diferenciar:

  • Los negadores: Muchas veces he escuchado a diferentes personas decir que son celosas, cuando, en verdad, lo que buscan es intentar negar la realidad porque no quieren verla, prefieren mirar para otro lado, aun al precio de acusarse a sí mismas de una conducta de celotipia que no es cierta, pero que les evita el dolor de tomar una decisión con respecto a su pareja. A este perfil pertenecen los negadores, no los celosos.
  • Los celosos: Algunos se reconocen como tales y otros no; pero todos, en algún momento, creen tener motivos sólidos para desconfiar.
    • Hay un grupo que siempre busca fantasmas para convencerse de que no existen y, de esta manera, sentirse más seguros con su pareja.
    • Hay otro grupo que busca constatar que sus celos están fundamentados y, así, poder terminar con la relación y, por lo tanto, poner fin al sufrimiento que le genera su propia inseguridad.
  • Los realistas: Son personas que nunca fueron celosas y a las que, un buen día, la realidad se les impone: su pareja las engaña. Entonces, no quieren negar y mirar hacia otro lado acusándose a sí mismas de que su malestar es debido a unos celos enfermizos sino que deciden ver y, luego, actuar como creen que deben hacerlo. Algunas personas elegirán el camino de la separación y otras escogerán el de seguir adelante con su pareja -que, desde luego, es válido- pero sabiendo que la infidelidad ha existido y que ellas han preferido pasar página.

Desconfianza e inseguridad

Los celos son siempre producto de la desconfianza, apoyada en la propia inseguridad, y su virulencia dependerá del grado de inestabilidad en el que nos encontremos. Es decir, cuanto más profunda sea nuestra propia inseguridad, mayor será también la intensidad de los celos que sintamos. Como nuestra autoestima está altamente deteriorada, pensamos que el otro no nos elegirá porque nosotros tampoco nos elegiríamos.

Pensamos que lo que tenemos para ofrecer es escaso y carente de valor; por lo tanto, cualquiera puede desalojarnos en el interés de la persona a la que amamos.

De cualquier manera, todos los celos no son iguales, por lo que podríamos clasificarlos en diferentes categorías:

  • Celos ocasionales: Son bastante frecuentes, aun en personas seguras. Todos podemos pasar por un periodo o una situación de este tipo. Cuando esto ocurre, debemos buscar los aspectos en los que nos estamos sintiendo inseguros y trabajar en ello.
  • Celos desmedidos: Son los verdaderamente conflictivos, ya que se mantienen en el tiempo y ocasionan verdadero sufrimiento a quienes los padecen, además de poner en riesgo la relación de pareja. Aquí nos encontramos con una herida muy profunda en la autoestima, que, en la mayoría de los casos, es anterior al vínculo de pareja, y lo más conveniente será buscar ayuda terapéutica.
  • Celos patológicos: Son celos tan excesivos que hasta pueden poner en riesgo la vida de la persona hacia la que están dirigidos. Se pueden ver en algunos cuadros neuróticos y, sobre todo, psicóticos.

5 pasos para romper con los celos

Este sentimiento puede destrozar una relación de pareja por muy sólida que parezca; porque las personas celosas, tarde o temprano, terminan arruinando con su control asfixiante el placer de compartir cualquier tipo de vínculo con ellas, ya que hacen que se pierda la ternura, el respeto y la independencia hacia el otro.

Por lo tanto, si alguna vez nos sentimos atrapados en una espiral de celos que altere nuestro equilibrio emocional, será bueno tener en consideración algunas conductas:

  • En primer lugar, tengamos claro que estamos padeciendo celos; empecemos por asumirlo y evitar así los reproches hacia el otro.
  • Y, después, preguntémonos de dónde vienen. Hablemos con nuestra pareja acerca de las conductas que disparan nuestra desconfianza y busquemos su ayuda para disipar nuestras dudas.

Desear deshacerse de ellos es el primer paso.

  • Por otra parte, si nos damos cuenta de que los celos están fundados en un pensamiento irracional, como generalmente sucede, no perdamos de vista la realidad. Aprendamos a separar lo obvio de lo imaginario y desterremos así las suposiciones.
  • Profundicemos el contacto con nuestra pareja a través del diálogo, del sexo, de la ternura y de todo aquello que nos aproxime a ella. Muchas veces, ante las situaciones de celos, tomamos distancia afectiva y, así, solamente conseguimos que el otro se aleje, realimentando todavía más nuestras sospechas e inseguridades.
  • Asimismo, podemos hacer cambios personales en ámbitos como la salud, el estilo de vida o nuestras metas que pueden acabar influyendo de forma positiva en nuestra propia percepción y en la de la pareja.

El sexto paso: desarrollar la autoestima

Todo lo expresado anteriormente pertenece a la esfera de la conducta y, por lo tanto, debe ser tenido en cuenta a la hora de actuar. Pero hay un factor que he dejado para el final y que pienso que es fundamental porque está relacionado con nuestros sentimientos, no con nuestras conductas: la relación que mantenemos con nosotros mismos.

No nos olvidemos de que, al fin y al cabo, con nadie estamos más tiempo que con nosotros mismos. Indaguemos, así pues, en nuestro mundo interior.

Intentemos darnos cuenta del porqué de nuestra inseguridad y veremos que, probablemente, nada tiene que ver con la pareja. Trabajemos, entonces, en esa dirección. Tengamos presente que, para resolver nuestros conflictos de celos, debemos cultivar primero nuestra confianza.

Una vez escribí que "el amor posesivo es el triunfo del miedo sobre la confianza", y es cierto. El celoso ama de una manera absorbente y lo hace así porque teme más que confía, con una desconfianza que, en realidad, está dirigida hacia sí mismo.

Para este mal, el mejor camino es depositar nuestra fe en nuestras propias capacidades y si, siendo así de maravillosos, la persona amada nos elige, iqué dicha! Pero si no, pensemos que del único amor del que no podemos prescindir es del amor por nosotros mismos.

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