Liberarse

7 pasos para vivir una sexualidad creativa

Una guía para despojarse de tabúes y roles impuestos y empezar a disfrutar plenamente de nuestro cuerpo.

Xavier Serrano

sexualidad mas creativa

17 de enero de 2017, 16:43 | Actualizado a

Prejuicios sociales y personales, rutinas cotidianas o problemas de comunicación pueden hacer que el deseo se extinga en las parejas unidas por el amor. La psicoterapia puede ser de ayuda, pero también existen medidas a nuestro alcance que potencian la fuerza del amor y el goce de los cuerpos.

Alberto ya no me desea. Nos conocimos hace cinco años. Hacíamos el amor casi todos los días. Desde hace un tiempo, cada dos o tres meses. Muchas noches duermo sola, porque pasa horas delante de la pantalla del ordenador.”

“Creo que Juan tiene una amante porque durante las relaciones sexuales es mecánico y está ausente, se comporta como si estuviera en otro lugar. Han aumentado sus cenas y compromisos laborales y no salimos con los amigos.”

“Seguimos queriéndonos, pero hemos dejado de disfrutar sexualmente, y eso nos ha distanciado y ha convertido la convivencia en algo rutinario. Nuestros hijos son independientes y yo estoy jubilado. Tenemos más oportunidades para pasarlo bien y nos hemos distanciado. Es como si estuviéramos tristes o deprimidos.”

Viviendo una sexualidad creativa

Cuando la comunicación fluida, la complicidad, la intimidad, la confianza y el deseo prevalecen en la relación de la pareja, la energía sexual fluye libremente, proporcionando espacios únicos de placer sexual, casi sagrados, caracterizados por el abandono emocional, la autenticidad y el orgasmo, que refuerzan los lazos afectivos y el sentimiento oceánico del amor.

Pero, en ocasiones, los tiempos de Eros se ven nublados por los de Tánatos, el dios griego de la muerte, y la duda y el sufrimiento invaden la relación, tal como les ocurre a los protagonistas de estas historias, unas frases seleccionadas de las muchas que suenan diariamente en las consultas de psicoterapia.

Se suele asociar la pérdida del deseo con la del amor, pero no siempre están relacionadas, porque hay muchos factores que, junto a la monotonía y la rutina cotidiana, influyen de manera directa o indirecta en la atmósfera libidinal de cada pareja. Los más genéricos son los propios de una realidad social y cultural todavía llena de prejuicios y de una doble moral que genera timidez, inhibición y teatralidad en las relaciones sexuales. Así, muchas personas ocultan sus impulsos y fantasías o las viven con personas extrañas antes de compartirlas con su pareja, lo que es motivo de distancia y soledad.

Factores que limitan el goce sexual

Pero existen otros factores menos evidentes y que tienen mucha fuerza por cuanto provienen de la historia infantil. La forma como se han desarrollado el proceso libidinal y las experiencias sexuales, desde el principio de la vida –fase oral– hasta el final de la adolescencia –muchas veces teñida de represión y traumas– tiene una gran repercusión. Por ejemplo, los abusos sexuales suelen anular el impulso natural de la masturbación y mermar el deseo, que es inconscientemente interiorizado como una amenaza.

Esta atmósfera constrictiva de la sexualidad solo se modificará con cambios en los ámbitos familiares y educativos. El más básico es promover en familias y escuelas una crianza y una educación ecológicas que faciliten el desarrollo funcional de la sexualidad infantil y adolescente, prestando especial atención a la primera díada vincular “madre-bebé”, la sexualidad oral y los primeros juegos sexuales. También sería necesario poner en marcha programas educativos sobre la sexualidad en las escuelas con una metodología pedagógica adecuada a la edad y otras variables significativas, donde se tolere y se facilite su expresión. Y finalmente, incrementar el conocimiento sexual y amoroso con programas rigurosos en medios de comunicación e instituciones y realizar planes gubernamentales interdisciplinarios para prevenir los abusos y la violencia sexual.

La influencia del pasado (traumas, carencias...)

Siguiendo con las influencias del pasado, en algunas relaciones se instauran roles parentales que intentan cubrir las carencias afectivas infantiles; uno de los miembros comienza a ejercer una función de padre o de madre y el otro de niño o niña, abandonando progresivamente la impronta libidinal adulta, que es la que estimula la pasión y el deseo, hasta que terminan por afianzarse convivencias más fraternales que pasionales.

En cualquier caso, es importante tener en cuenta las circunstancias que pueda estar atravesando cada uno, como cambios hormonales durante la menstruación, el embarazo, la menopausia y la andropausia; el distrés sufrido por conflictos no resueltos; las crisis de valores o existenciales, enfermedades e ingesta de ciertos fármacos, o la aceptación de la homosexualidad encubierta o los enamoramientos ocasionales.

Causas de una vida sexual pobre

Discernir cuáles son los factores que están influyendo en cada caso en particular, recuperar tiempos perdidos y establecer ánimo y cordura para tomar decisiones conjuntas conscientes son algunas de las tareas de la psicoterapia individual y de pareja, en nuestro caso siguiendo el modelo caracteroanalítico y psicocorporal. La psicoterapia supuso, por ejemplo, para Alicia y Juan recuperar el placer sexual después de años de distancia y frialdad. Juan era ingeniero y tenía una pequeña empresa de energía solar que quebró. Tuvo que aceptar la oferta de una multinacional en Dubai, hasta que tres años después consiguió volver a una sucursal cerca de su ciudad. En ese periodo, se vieron durante las vacaciones de los niños, pero los encuentros se fueron caracterizando por la falta de pasión y la extrañeza. Llegaron a la consulta convencidos de que iban a separarse, pese a que se querían. Las primeras sesiones fueron intensas. Alicia tuvo que lidiar con una fuerte emergencia de la tristeza y la rabia asociadas a la desconfianza, mientras que Juan se enfrentó con sus miedos a la pérdida y al compromiso. Conforme fueron dando salida a esas pulsiones en un ambiente de tolerancia, afloró de nuevo el deseo y comenzaron lo que Juan definió como “la etapa de la juventud madura”.

Muy diferente fue la decisión que tomó Ana cuando percibió la enorme inhibición sexual en la que estaba inmersa y el comportamiento maternal que mantenía con Ramón, su esposo. Durante los cinco años de convivencia, ella había cubierto las necesidades cotidianas de Ramón, excepto las sexuales, que le demandaba en contadas ocasiones. Ana pensaba que su convivencia era normal, y se sentía tranquila y satisfecha porque era parecida a la de la mayoría de sus amigas. Pero dejó de estarlo cuando conoció a Enrique, por el que se sintió muy atraída y con quien descubrió su capacidad para disfrutar la sexualidad. Este hecho, sumado a otras circunstancias de las que fue siendo consciente durante el proceso terapéutico que había iniciado por una crisis de ansiedad, produjo en ella un fuerte cuestionamiento del vínculo que había mantenido con Ramón. Aconsejé a Ana realizar unas sesiones de pareja con una colega, pero Ramón se negó aduciendo que no tenía nada que cambiar, que el problema era de ella. Esta reacción corroboró la intuición de Ana de que tenía que separarse, “porque era una relación inmadura”.

Como vemos, la psicoterapia suele ser eficaz. Pero podría recurrirse menos a ella con medidas para potenciar la fuerza del amor y el goce de los cuerpos. Entre ellas, quizá la más importante sea la creatividad, usar el impulso sexual para descubrir las acciones gozosas que pueden realizar los amados sin buscar la descarga inmediata a través de la acción genital.

Un éxtasis libre y lúdico

No hay recetas, lo esencial es abrirse a la sensualidad y el sexo sin cortapisas, buscando el placer en armonía con la pareja.

Sin manuales

Es importante tratar de ser creativos para ir articulando un espacio sexual lúdico y libre que sea la consecuencia de la interacción de las sexualidades de cada uno. La idea de que hay una única forma de vivir la sexualidad es totalmente obsoleta. Olvidad los manuales.

Un ritmo sensual

Recrearos en el “imperio de los sentidos”, haced aquello que resulte satisfactorio siempre que no dañe al otro, dejad que el ritmo de lo sensual se fusione con el sexual.

Retrasar la consumación

Tratad de descubrir poco a poco las acciones gozosas sin buscar la consumación inmediata del acto a través de la acción genital. Eso pasa por mirarse, exhibirse, acariciarse, besarse, excitarse, mojarse, hasta acercarse al éxtasis.

Danza cósmica

El encuentro sexual puede ser un abandonarse en una danza cósmica de lo Vivo, al flujo de lo esencial, a la desaparición del yo propio y del otro y convertirse en un encuentro genuino de almas y cuerpos.

Tiempo compartido

Viajad sin objetivos determinados, con espacios para la intimidad, la espontaneidad y el encuentro mimoso, sensual y sexual de los cuerpos, compartiendo miedos, deseos y fantasías para que el goce sea genuino, desterrando juicios y censuras que lo empobrezcan o impidan.

Etiquetas:  Bienestar Sexo Sexualidad

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