Psiquiatria
Jorge L. Tizón
Psiquiatra, neurólogo y psicólogo
Jorge L. Tizón
infiel cuadrado

Perdonarse a uno mismo

Fui infiel y me siento culpable: ¿Qué debería hacer?

El sentimiento de culpa a menudo nos impiden superar una infidelidad. A veces nos muestra problemas con nuestra manera de vernos, con nuestra sexualidad o con nuestra pareja

No he tenido relaciones sexuales con mi mujer en los últimos dos años. Hace seis tuve una relación con una chica durante varios meses. Se lo conté a mi mujer y ella fue muy comprensiva, pero desde entonces tengo sentimientos de culpabilidad e incluso aversión hacia todo lo relacionado con el sexo. En lo racional, soy una persona abierta y liberal, pero sin embargo lo emocional es otra cosa. No sé si puede influir que de niño fui a una escuela religiosa.

La infidelidad es ya de por sí algo clandestino, algo que haces a escondidas de otro. Por lo tanto, es normal que genere sentimientos de culpa, tanto realistas como no realistas, excesivos.

¿Cómo podemos superar una infidelidad?

También es normal que despierte conflictos tanto con los demás (por ejemplo, con la pareja) como con uno mismo. Algunos de esos conflictos incluso podían hallarse dormidos, inconscientes, hasta ese entonces.

Una infidelidad en una pareja que no ha decidido previamente ser una “pareja abierta” no se trata de cualquier cosa: implica algún grado de intimidad mental y física, con todo lo que eso conlleva, con otra persona. Por eso puedes sentirte culpable, y tanto más por cuanto tu pareja parece haber sido comprensiva. Eso te hace sentirte más impresentable...

Porqué reaccionamos así...

  • Hay factores en tu personalidad que se han puesto en entredicho y que te están jugando una mala pasada: hacen que no te sientas íntegro, sincero y coherente. Eres consciente de que no has hecho bien. Y, como no lo niegas, tal vez eso te golpea a ti mismo con reproches y aversión al sexo, que te hizo no ser coherente con otros pensamientos y sentimientos tuyos. Probablemente por ahí vaya tu falta de deseo sexual.
  • Es posible que haya hecho aparecer una falta de comunicación con tu esposa a ese nivel o, por supuesto, otros conflictos internos tuyos con respecto al sexo. Una educación religiosa muy estricta e invasiva empeora esos conflictos y puede dificultar el desarrollo de una psicosexualidad creativa y gozosa, pero casi seguro que no explica tus dificultades, o solo parcialmente.
  • Tal vez han salido a la luz otro tipo de problemas: con ella, con tu sexualidad... Tal vez la edad, o el uso de determinados medicamentos, agravan tus dudas con respecto al sexo.

Has caído en un círculo cerrado de dificultades: no disfrute sexual, inhibiciones y mayores dificultades

  • También existe la posibilidad de que ya no te aceptes como eres, que sientas que no eres lo que esperabas. Tal vez incluso sientas ahora que no pueden quererte tal como eres: de ahí tu aislamiento y racionalidad excesiva.
  • Puede que aún estés en duelo por lo que has hecho y por lo que eso ha cambiado tu imagen ante ti mismo.
  • Puede incluso que estés cayendo en una situación depresiva, reactiva a la no resolución de esos conflictos entre lo que pasó y tu idea de ti mismo, con la culpabilidad consiguiente.

¿Qué podemos hacer?

De todas formas, el hecho de que lo sientas y lo consultes es un dato a tu favor; es un dato a favor de tu integridad personal... Puedes empiezar por aquí:

  • Procura acercarte a los demás con una actitud diferente, con una actitud que parta de tu necesidad de afecto y orientación, de que no eres tan completo y racional como creías: puede ser un inicio para mejorar tu situación personal y de pareja.
  • Tendrás que pensar si es esa la pareja que quieres para el futuro y, más complicado aún, si no es tu “racionalismo” y tu culpa lo que te está impidiendo tomar decisiones y sentir de otra forma. Hablarlo con tu mujer es posible que te pueda aclarar alguno de esos puntos.
  • Quizá ella no lo haya superado tal como tú crees, y eso esté repercutiendo sutilmente en vuestra relación, tanto sexual como no sexual. Si no puedes hablar con ella, o si con eso no basta, un amigo, un allegado o un asesor familiar puede ayudarte a aclarar algo esos conflictos.

Busca un psicoterapeuta experto en familia y pareja, si todo esto no es suficiente. Si llegas a dar este paso, que solo te recomendamos tras haber intentado al menos los otros pasos, asesórate y escoge bien al terapeuta.

No todo es tan raro o anormal en lo que te ocurre. También se trata de señales que pueden abrir posibilidades de mejora y cambio

Artículos relacionados