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Ramón Soler
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Síndrome de Asperger: ¿trastorno individual o problema social?

Los niños y adultos con síndrome de Asperger son intelectualmente brillantes, pero se les escapan las complejidades de las relaciones sociales.

Síndrome de Asperger

7 de febrero de 2018, 17:56 | Actualizado a

Si te gustan series como Big Bang Theory o Bones, te resultarán divertidas las ocurrencias y las particularidades de Sheldon Cooper o de Temperance Brennan, dos personas intelectualmente muy brillantes, pero con enormes problemas para comprender las relaciones sociales. Ambos, podemos tomarlos como dos ejemplos estereotipados del Síndrome de Asperger.

Hoy quisiera dejar a un lado la parte divertida y entrañable de los personajes televisivos para que tratásemos de entrar en la mente de las personas Asperger y poder, así, comprender cómo viven sus dificultades de socialización.

Características del síndrome de Asperger

Uno de los grandes obstáculos con el que se topan las personas Asperger es el de comprender lo que sienten y piensan los demás. A esta capacidad de aventurar o intuir lo que pasa por la cabeza de los otros se le ha llamado Teoría de la Mente.

La mayoría de nosotros, desde pequeños, mediante la interacción social, vamos aprendiendo a "leer" la mente de los demás para saber cuando están bien o cuando necesitan algo, cuando están tristes o alegres. Sin embargo, a las personas con Asperger les cuesta enormemente ponerse en el lugar del otro y captar lo que puede estar pensando.

Temple Grandin, una activista para la comprensión e integración del síndrome de Asperger, hablando con el neurólogo Oliver Sacks, cuando éste fue a entrevistarla para incorporar su historia a uno de sus libros, le explicó de forma muy gráfica lo que significaba vivir esta sensación de no comprender el mundo social. Grandin le comentó cómo cuando estaba en una conversación con otras personas sentía que se le escapaba una gran parte del contenido de la comunicación porque, a pesar de conocer el significado de las palabras que intercambiaban, cuestiones como el lenguaje no verbal, las ironías o las bromas que gastaban, le resultaban incomprensibles.

Temple Grandin resumió esta sensación perfectamente cuando afirmó ante Sacks que cuando interactuaba socialmente con otras personas se sentía como "una antropóloga en Marte". Por cierto, más adelante, Sacks recuperó esta expresión para el título de uno de sus libros más conocidos.

Muchos niños Asperger sufren acoso en el colegio como consecuencia de esta dificultad para el intercambio social (y de la falta de conocimiento y de comprensión por parte de los demás). Ellos son los diferentes, los que hablan raro (de forma mucho más culta que los otros), se relacionan de forma extraña y muestran peculiaridades que acaban por convertirlos en víctimas de los acosadores. Por el mero hecho de ser como son, de ser diferentes, son objeto de bromas, de insultos e, incluso, de agresiones físicas.

Hace años estuve trabajando con niños autistas y Asperger, y gran parte de nuestra labor diaria se centraba en darles herramientas para comprender lo intrincado de las relaciones sociales y de esta forma poder vivir en sociedad sintiéndose seguros de ellos mismos y sabiendo por sí mismos sin ser abusados.

Asimismo, parte de nuestra labor consistía en acudir a colegios e institutos para explicar a los profesores y a los otros alumnos en qué consistía el síndrome de Asperger y así favorecer la integración de estos niños en su entorno escolar.

Sin embargo, estas dificultades sociales no tienen porqué suponer un obstáculo para toda la vida de las personas con síndrome de Asperger. Gracias a su gran inteligencia, suelen tener una inteligencia superior a la media, se puede enseñar a estos niños (y a adultos) a comprender las relaciones sociales desde un punto de vista intelectual y racional.

En su caso, no realizan un aprendizaje intuitivo como las demás personas, pero pueden aprender a desenvolverse en situaciones sociales y a no perderse aquella parte de la comunicación de la que hablaba Grandin. Pueden aprender, por ejemplo, a leer el lenguaje no verbal, a estar atentos a la entonación de una frase para captar matices de ironía y, poco a poco, llegar a comprender toda la complejidad de las relaciones personales.

Para finalizar, me gustaría mencionar que existe una corriente que aboga por no considerar el síndrome de Asperger como un problema, sino como una muestra de la diversidad del ser humano. Las personas Asperger tienen la mala suerte de vivir en una sociedad que no les entiende y les discrimina, pero son personas que pueden aportar mucho a nuestro entorno y también, a nuestro progreso como especie.

De hecho, se piensa que grandes personajes de la historia fueron Asperger. Leyendo las biografías de Einstein, Newton, Tesla o Darwin, científicos que realizaron grandes avances en sus áreas de conocimiento, podemos encontrar muchas de las características que definen al Asperger. No es de extrañar que la propia Temple Grandin pusiera como título a su charla TED "El mundo necesita todo tipo de mentes".

Tal vez, el problema no esté en las personas Asperger, sino en una sociedad monocromática y rígida que no comprende, ni admite lo diferente. Quizás, lo único que necesitan estas personas, para poder vivir en sociedad sin sentir rechazo, son amigos comprensivos y respetuosos como los de Sheldom Cooper o Bones en las series de televisión.

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