Amigas para siempre

5 reglas de oro para construir amistades sólidas

Construir una amistad profunda y duradera no es algo que se haga de un día para otro. Se necesita tiempo, honestidad y 3 palabras mágicas.

Ramón Soler

Como hacer amigos

9 de agosto de 2018, 15:12 | Actualizado a

Si queremos construir sólidas relaciones, estas son cinco cosas que podemos hacer siempre, y que siempre nos ayudarán:

1. Agradecer

Qué fácil decir a los demás lo que nos molesta. Y qué pocas veces les decimos lo que nos gusta. Porque lo damos por descontado. Damos por hecho que saben que valoramos todo lo bueno que tienen.

Un balance sano entre crítica y reconocimiento es fundamental, y agradecer es puro oxígeno para las relaciones.

2. Avanzarse

Si me importas, pienso en ti. Y si pienso en ti, se me ocurren cosas que te pueden ayudar. O que te pueden gustar. Antes de que me las pidas. Esta es la magia.

Avanzarse es un mensaje de potentísimo valor en una relación y que genera además el deseo en el otro de corresponder, creándose un círculo mágico.

3. Abordar los cafés pendientes

Un café pendiente es una conversación que no hemos tenido, y que está allí. Muy presente. Por algo que ha ocurrido que nos ha sabido mal. O por algo positivo que no hemos agradecido.

Todas las relaciones tienen cafés pendientes. Estos cafés se generan de forma natural, y no son un problema. El problema es no tenerlos.

Tenemos un café pendiente...

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Tenemos un café pendiente...

4. Estar presentes en la adversidad

Una de las cosas que más reconforta en momentos difíciles es verse acompañado de gente. Es un momento en el que sencillamente no podemos fallar. Si en algún momento no podemos esfumarnos es en la adversidad.

Reír juntos une, pero sobre todo une llorar juntos. Y en la adversidad, la palabra suele ser muy torpe. Acompañar con nuestra presencia suele ser lo más indicado.

5. Utilizar a menudo las palabras mágicas

Hay tres cosas que dan un vuelco a las relaciones:

  • pedir disculpas,
  • agradecer
  • y perdonar.

Hay consecuentemente tres expresiones mágicas: Lo siento, gracias, no pasa nada. Cuando pedimos disculpas, casi siempre nos sobra la segunda parte de la frase. Cuando damos las gracias, hemos de evitar que suene a puro formulismo. Y cuando perdonamos, nos hemos de asegurar que no humillamos.

Este es un vocabulario básico para las buenas relaciones. Que nos confronta con nuestra seguridad personal (qué difícil es hacer alguna de estas tres cosas en la inseguridad) pero que tenemos que ejercitar y utilizar sin tregua ni restricciones.