Sexualidad

¡La eyaculación femenina existe! Y te la contamos paso a paso

La eyaculación femenina sigue generando controversia en la comunidad científica. No dejemos que los prejuicios nos impidan disfrutar de este placer.

Marta Trigo

eyaculación femenina

15 de septiembre de 2017, 15:03 | Actualizado a

Miles de mujeres en todo el mundo han experimentado en su propio cuerpo la eyaculación, una reacción del organismo que ocurre durante la excitación sexual y puede ir acompañada de un orgasmo o no. El desconocimiento y los prejuicios son sus grandes enemigos, pero aprender a estimular la zona donde se produce, en solitario o en pareja, puede resultar muy gratificante... tanto si finalmente consigues eyacular, como si no.

Un placer oculto: eyaculación femenina paso a paso

Tómatelo como un juego. Puede que nunca llegues a eyacular, pero no por ello tu vida sexual se va a empobrecer. Descubrir nuevas zonas y técnicas de placer siempre enriquece.

1. Háblalo con tu pareja

Muéstrale este artículo, informaros bien, sobre todo para que no se sorprenda y pueda tener alguna reacción desagradable. En consultas y talleres he encontrado a muchas mujeres cuya primera experiencia eyaculatoria fue involuntaria y la pareja reaccionó tan mal que no lo volvió a conseguir. Al intentarlo de nuevo, existía un bloqueo que no se lo permitía.

2. Mentalizaos

A nadie le va a pasar nada si sale algo de orina mezclada con el fluido eyaculado a nadie. En la eyaculación masculina a veces también se arrastran restos de pipí y no pasa nada por ello.

3. Practica sola

Antes de empezar, coloca una sábana protectora en la cama o unas toallas. Los dildos o vibradores pueden servirte de ayuda, aunque yo recomiendo usar estos últimos apagados hasta que no lo tengas bien controlado.

  1. Recuéstate en la cama, semisentada, con la espalda bien apoyada en cojines, las piernas abiertas y con las rodillas flexionadas. Comprueba que no hay tensiones.
  2. Introduce los dedos anular y corazón o índice y corazón en la vagina y busca en la pared anterior, apretando hacia el vientre, una zona con una rugosidad diferente. l Estimúlala de diferentes maneras cuando la localices para apreciar las sensaciones.
  3. Empieza con caricias suaves y, poco a poco, ve aumentando la intensidad. Aprende qué, cómo y cuándo te gusta.
  4. Relaja la vagina cuando sientas que se acerca un orgasmo. A veces, cuando queremos lograr un orgasmo más rápido o intenso, apretamos la vagina. Pero así constreñimos la próstata y cuesta más eyacular.
  5. Cuanto sientas la necesidad de orinar (y este es el punto que quizá te cueste más), ayuda a tu próstata haciendo incluso el pequeño gesto de dejar salir la orina. No te retengas.

4. Experimenta en pareja.

Túmbate de espaldas, con las piernas abiertas y las rodillas dobladas hacia tu vientre. Pide a tu pareja que se ponga de rodillas a tu lado e introduzca el anular y el corazón. Que masajee suavemente al principio y, observando tus reacciones y escuchando tus indicaciones, vaya probando y cambiando de ritmo. La técnica concreta consiste en mover los dedos de atrás a delante, como si quisiera decir “ven”.

Eyaculación femenina ¿mito o realidad?

Las mujeres tenemos próstata y su función es eyacular. Sí, eyacular. ¿Significa esto que las mujeres también eyaculamos? Lo que quiere decir es que nuestro cuerpo está capacitado para hacerlo.

Entonces, ¿todas las mujeres eyaculamos?... La eyaculación femenina es un tema que sigue generando controversia incluso en la comunidad científica, que poco ha invertido en estudiarla, ya que no tiene, al menos aparentemente, una función determinante en la fertilidad de la mujer.

Y es que, si la sexualidad femenina es una gran desconocida, ya no digamos la eyaculación. Lo que sí se sabe es que algunas mujeres –pocas en nuestra cultura, casi todas en otras– durante el clímax sexual eyaculan un líquido transparente y un poco blanquecino (del color de un vaso de agua con un chorrito de leche).

Algunas pueden llenar un vaso con el fluido eyaculado y otras vierten apenas unas gotas que se mezclan con el fluido lubricante.

El problema, la controversia y la gran duda que bloquea esta función, que puede ser muy placentera, es la pregunta de si es orina o no...

A día de hoy esta simple pregunta no ha sido respondida correctamente por la comunidad científica, que sigue divagando entre el sí, el no y el a veces.

En este fluido se puede encontrar también urea en mayor o menor cantidad. Y precisamente son las proporciones entre los componentes prostáticos (que se reconocen porque se producen también en la próstata masculina) y el componente principal de la orina lo que trae de cabeza a los laboratorios, que aún no han consensuado hasta qué cantidad de resto de orina hace que este fluido ya no se pueda considerar eyaculación.

Yo no entiendo de análisis de laboratorio, sinceramente, pero cuando una mujer (hombre o quien sea) orina, el olor es inconfundible y el color, amarillento. Cuando una mujer eyacula, prácticamente no hay olor. A veces puede mezclarse con la orina por su localización anatómica y entonces huele un poco a acre úrico.

La próstata femenina y el punto G

Conocer dónde está nuestra próstata quizá nos pueda aportar algo de luz... Distribuido por las paredes de la uretra se encuentra un conjunto de glándulas que se asemejan un poco a una esponja natural. Si metemos los dedos en la vagina y tocamos su pared anterior podemos apreciar una zona con rugosidades o crestas. Estamos tocando la próstata.

Esta zona de la pared vaginal es el llamado punto G (de Grafenberg, su “descubridor”). Personalmente prefiero no usar este nombre porque entre Bartolino (el que le puso su nombre a las glándulas secretoras de fluido lubricante); Falopio (el que se adjudicó las trompas que comunican ovarios y útero) y Skene (que pretendía colonizar nuestra próstata) considero que hay demasiados hombres paseando sus nombres por nuestros genitales.

El punto G no es un punto, puesto que puede llegar a medir según la mujer hasta 5 cm de diámetro. Muy grande para llamarlo punto, ¿no?

No todas las mujeres lo tenemos del mismo tamaño ni en el mismo lugar exacto, pero está y ya ves que se localiza fácilmente. La próstata, al estimularla, se llena de líquido hasta que llega un punto, si la mujer consigue relajarse, en el que se expulsa tímidamente, a borbotones, salpicaduras o como el chorro de una fuente. Dependerá de la mujer, del momento, la estimulación o la pareja, en caso de que lo provoque otra persona.

Parece ser que el tramo final de la próstata discurre por dentro de la uretra, factor que podría explicar la presencia de orina en el fluido eyaculado. También se baraja la posibilidad de que el fluido entre primero en la vejiga antes de ser eyaculado. Aún no hay acuerdo sobre este extremo.

De todas maneras, antes de poner cara de circunstancias, es útil recordar que el líquido eyaculado por los hombres comparte en el pene el mismo conducto que la orina, por lo que en la eyaculación masculina pueden haber también restos de orina... y esta posibilidad no parece despertar mucho rechazo entre la mayoría de la población femenina heterosexual .

¿Por qué no todas las mujeres eyaculamos?

La respuesta tiene mucho que ver con la ignorancia individual, colectiva y científica sobre esta función natural. Al estar la próstata tan cerca de la uretra, cuando la primera se engrosa mucho, en la segunda se activan los receptores nerviosos sensitivos que mandan al cerebro la señal de: “Atención, presión en la vejiga”.

Como no sabemos por qué ocurre esto de repente en plena excitación, el cerebro traduce el mensaje por “Vejiga llena. Hay que orinar.” Y entonces, muchas veces fastidiadas por esas repentinas ganas cuando mejor nos lo estamos pasando, nos cerramos y no sale nada. Incluso puede ser que nos levantemos a hacer pipí y nos cueste. Porque no era orina, era líquido prostático.

La próxima vez que sientas que de repente te entran ganas de orinar en pleno acto sexual, relájate y disfruta de un líquido que en otras culturas se considera un néctar precioso e incluso sanador.

Pero no te agobies si no lo consigues. En nuestra cultura llevamos miles de años con ese bloqueo y a veces no es tan fácil vencer convicciones tan arraigadas como la de que solo los hombres eyaculan.

¿La eyaculación es un orgasmo?

Puede ser muy placentera o no tanto, pero técnicamente, aunque en la comunidad científica se mezclan ambos conceptos por alguna extraña razón que la que escribe no logra explicarse, no son lo mismo:

  • El orgasmo es el clímax de producción de oxitocina que actúa sobre todo en el cuello del útero y provoca el vaciado del tejido erecto del clítoris entre otras cosas.
  • La eyaculación es el vaciado del líquido prostático.

Ambas reacciones pueden ir juntas o no: podemos tener orgasmos sin eyacular, eyacular sin orgasmos o tener ambos simultáneos.

Científicamente comprobado o no, te lo pueden corroborar todas las mujeres que eyaculan.

¿Para qué sirve la glándula eyaculadora de la mujer?

Es interesante conocer cómo se forma la próstata durante el periodo de gestación. Alrededor de la décima semana se produce un proceso de sexuación en los cuerpos de los embriones en el que, de un mismo tejido, el seno urogenital, se desarrolla la próstata masculina en unos cuerpos y en otros la próstata femenina.

La función de esta glándula en los hombres es muy clara. Participa de la eyaculación del semen produciendo un líquido cuya misión es transportar y proporcionar un medio de movilidad a los espermatozoides, alimentarlos y neutralizar la acidez vaginal. Es decir, tiene una función primordial en la reproducción.

Por lo tanto, como el interés científico sobre los órganos sexuales se ha centrado tradicionalmente en garantizar la reproducción humana, resolviendo las disfunciones físicas que puedan interferir en ella, podemos entender por qué en los cuerpos masculinos este órgano es bien conocido.

¿Para que sirve unauna glándula eyaculadora en el cuerpo de una mujer? Esta es una pregunta para la cual la ciencia aún no tiene respuesta. Y probablemente no la tendrá hasta que deje de estudiarse el “aparato reproductor femenino” y se integre en la mentalidad de todos los científicos que lo que están investigando es el “sistema sexual femenino”.

De hecho, hoy en día, a los talleres de sexualidad que realizamos, siguen llegando mujeres que cuentan que, debido a una capacidad eyaculadora innata impresionante, ginecólogos para los que no tengo adjetivos educados les han extirpado la próstata bajo la etiqueta diagnóstica de “incontinencia coital”.

Desde perspectivas diametralmente diferentes a esta, se siguen buscando respuestas a esta pregunta. Algunas apuestas no comprobadas apuntan a que podría estar ayudando a la próstata masculina en su apoyo a los espermatozoides al proporcionar más APE y FAPE.

También se está estudiando las funciones endocrinas de esta glándula que se sabe ya que produce serotonina, un conocido antidepresivo.

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