El miedo al rechazo, a ser humillado, al engaño, a las críticas o la desaprobación de los demás, forma parte las heridas emocionales que suelen acompañar a muchas personas. Con la “técnica del filtrado” puedes ir liberando las emociones y dejar atrás el dolor y el sufrimiento de las heridas emocionales.

Reconocer el dolor emocional 

La gran mayoría de las heridas emocionales suelen originarse en la infancia y dejan una huella que puede perdurar para toda la vida. No obstante, también se pueden experimentar heridas emocionales en cualquier etapa vital, lo que puede generar respuestas conscientes o inconscientes.

Heridas de abandono, heridas de rechazo, heridas de humillación, heridas de traición, heridas de injusticia o heridas de compromiso, entre otras, dejan secuelas o consecuencias generales como el sentimiento de no merecimiento, pensar que no se es suficiente, no sentirse digno de amor, creerse en peligro constante o el hecho de desconfiar de los demás.

Todos tenemos nuestras propias heridas y es probable que hayamos experimentado diversas de ellas a lo largo de los años. Lo relevante es reconocer el dolor emocional por el que hemos transitado no para recrearnos en él o permanecer atrapados en el pasado, sino para ser conscientes de hasta qué punto y de qué manera nos influye en nuestras relaciones y en nuestra vida en general.

 

Cómo afrontar la herida emocional

Existen muchas maneras de afrontar el curar una herida emocional. Aquí te presento la «técnica del filtrado de las emociones», una herramienta que puede ser de gran ayuda.

Imagina que te hallas en un entorno salvaje, envuelto en un clima sofocante, donde solo dispones de una cantimplora o un recipiente completamente vacío. Después de pasar varios días sin beber, te sientes extremadamente sediento y cada vez más consumido. Cerca de tu ubicación hay un pequeño estanque; sin embargo, el agua no parece ser muy transparente. Si fuera tu única opción: ¿cómo te beberías esa agua? Sin la alternativa de hervirla, la última posibilidad se encuentra en el título de la técnica: filtrándola. Cada vez que aplicas un filtro a esa agua, por ejemplo, utilizando un trozo de tela, con un tapón agujereado como drenaje, o con tierra empapada y compactada con la ropa, lo que haces al verter el agua sucia es ir eliminando impurezas y residuos. Este proceso se realiza en varias etapas. Por ejemplo, en una primera fase le vas quitando las piedrecitas, luego se retira la arena flotante, después se excluyen las partículas de polvo y otras impurezas que puedan quedar. Se repite la operación anterior tantas veces como sea necesario hasta obtener un agua que sea lo más segura posible para el consumo. No obstante, siempre es recomendable potabilizar el agua antes de beberla.

Ejercicio para curar una herida emocional y dejar de sufrir

¿Se puede aplicar el mismo proceso con una herida emocional? La respuesta es afirmativa. Voy compartir contigo este ejercicio que cuento en mi libro ¡Corta por lo sano! (Ed.RBA) Manual para liberarse de relaciones tóxicas y construir vínculos saludables: estos son los pasos:

  1. Escribe lo que te ha sucedido (tu herida emocional). Conecta con lo que pasó emocionalmente en primera persona.
  2. Léelo en voz alta.
  3. Léelo en voz alta delante del espejo y conecta con tu reflejo.
  4. Llama a algún amigo que pueda escucharte sin emitir ningún juicio. Es importante que no te dé ningún feedback o devolución.
  5. Busca la intención positiva de lo que ha ocurrido. Es decir, trata de hallar los elementos positivos, las oportunidades y los aprendizajes de lo que te sucedió.
  6. Reescribe lo que ha sucedido añadiendo los puntos positivos.
  7. Lee en voz alta el nuevo texto.
  8. Lee en voz alta el nuevo escrito delante del espejo y conecta con tu reflejo.
  9. Llama de nuevo a ese mismo amigo y explícale la situación con los cambios que has efectuado.

Puedes repetir estas pautas tantas veces como consideres oportuno hasta que hayas podido digerir la escena o la situación que se vincula con tu herida emocional, ya sea actual o del pasado. La técnica del «filtraje de las emociones» te permite realizar un proceso de introspección y de gestión emocional de manera gradual y estructurada. Cada vez que aplicas esta técnica estás liberando tus sensaciones, tus emociones y tus pensamientos.