Muchas familias con niños han vivido la experiencia de ver cómo sus hijos, con la casa llena de juguetes, se ponían a jugar con las cajas de cartón que minutos antes albergaban muñecas, coches y trenes.

A menudo, las pinzas de tender la ropa, un cubo lleno de agua o una pelota pueden ser juguetes más preciados que cualquier sofisticado "Action- Man", y una sábana colocada entre dos sillones puede convertirse en una fantástica cabaña o un refugio inaccesible.

Todo eso sugiere que para jugar no hace falta contar con materiales costosos, ni desbordar al niño con juegos y materiales didácticos.

Es más, a menudo ocurre justamente lo contrario, como un efecto boomerang: un niño que está acostumbrado a jugar con la videoconsola y el ordenador, con coches teledirigidos y drones eléctricos disfrutará enormemente en el campamento de verano en que tendrá la oportunidad de participar en una gimcana, tirar piedras a un río o jugar a saltar al potro.

Más abajo encontrarás una selección de juegos tradicionales que tienen todo esto en cuenta. En este vídeo encontrarás cuáles son, además, en líneas generales, los juegos que más desarrollan la creatividad de los niños y les dan bienestar:

En el juego, como en todo lo relacionado con el desarrollo emocional y psicológico del niño, es bueno alcanzar un justo punto medio entre el momento actual (el progreso y las nuevas tecnologías) y las raíces primitivas: en el caso del juego, el jugar por jugar, poner a prueba las habilidades y disfrutar con los amigos o las personas más cercanas.

En este artículo te mostramos juegos muy sencillos de alrededor del mundo que encantan a los niños y los alejan de las pantallas.

Juegos interculturales para niños

Este es precisamente el objetivo de la mayoría de los juegos que se transmiten por vía oral, y que juegan y han jugado desde hace siglos, niños de los cinco continentes.

Son juegos atemporales, de movimiento y acción, que tienen un punto en común: el cuerpo constituye la pieza clave. Además, el reglamento es muy sencillo y apenas se necesitan materiales.

Expertos como Jaume Bantulá, profesor de Ciencias de la Educación y del Deporte de Blanquerna (Universidad Ramon Llull) y Josep Maria Mora, profesor de Educación Física del Instituto Jaume Balmes de Barcelona recopilaron en un libro algunos de los más representativos, y el resultado es Juegos multiculturales, una obra que recoge 225 juegos procedentes de los cinco continentes, que juegan y pueden jugar todos los niños del planeta porque no requieren materiales especiales ni un entorno determinado. Sólo hacen falta tener ganas de jugar y compañeros de juego.

Los autores sólo han excluido, en su búsqueda, los juegos de mesa, los practicados con canciones o los que se hacen con bebés, y, por supuesto, todos aquellos que impliquen violencia.

Jaume Bantulà explica que el libro pretende ser una muestra de la inmensa variedad de juegos que existen.

"Las manifestaciones lúdicas son un espejo de la sociedad y, al margen del tiempo y del espacio, responden a unas mismas inquietudes humanas. Los juegos tradicionales y populares mantienen una estrecha relación con la necesidad que tiene el ser humano de adaptarse a un contexto y de entender su relación con el entorno".

Por ejemplo, hay juegos que son supervivencias de antiguos rituales mágico-religiosos, o una muestra de habilidades y destrezas a través de las cuales antiguamente se escogía a los más aptos para ser los líderes de la comunidad (los más rápidos o veloces, los más fuertes, los más resistentes...).

También hay juegos que sirven para desarrollar la destreza manual y aprender a manejar determinados utensilios que sirven para desarrollar diferentes trabajos.

7 JUEGOS DE LOS 5 CONTINENTES PARA QUE DISFRUTEN TUS HIJOS

De los cientos de juegos tradicionales que existen en todo el mundo, destacamos los que tienen más versiones parecidas en países muy diversos.

Todos ellos se juegan en el exterior, sin apenas materiales, y potencian habilidades fisicas en las que los niños encuentran un placer especial, como correr, saltar o mantener el equilibrio.

ESTIRAR DE LA CUERDA

Este juego típico de Malasia se denomina tarik tangan y se parece mucho al de arrancar cebollas o estirar de la cuerda que se juega en España.

Los participantes se distribuyen en dos filas opuestas, cogiéndose por la cintura. Los dos cabezas de fila se agarran de las muñecas con los brazos estirados, separados por un Iínea divisoria.

A una señal, cada grupo tira con fuerza hacia su campo para hacer cruzar la linea a los del bando contrario.

Hay otra variante en la que los niños se cogen de un palo.

Para formar los equipos, se distribuyen según hayan nacido en invierno o verano.

SIMBA Y EL ANTILOPE

Es un juego de persecución muy popular en el Zaire. En España se le llama El laberinto.

Los participantes se organizan en varias hileras paralelas que se dan las manos.

Uno de ellos es el león Simba, el depredador, y otro es el antílope, la presa. A una señal del árbitro, Simba empieza a perseguir al antilope, que debe escapar entre las hileras.

Pero cuando el árbitro grita "¡cambio!", los jugadores se sueltan de las manos y hacen un giro de 90 grados hacia su derecha, volviendo a cogerse de las manos y formando una nueva hilera. Los constantes cambios de hileras provocan la desorientación del depredador y de su presa.

EL NIDO

En grupos de tres jugadores, se sitúan de espaldas y, entrelazándose con los antebrazos, doblan una de sus piernas hacia atrás apoyándola en las de otros jugadores, formando una especie de nido.

Así colocados, tienen que desplazarse hasta una meta, siempre sincronizados y girando sobre su propio eje.

Es muy popular en Burkina Faso (Africa), donde se le denomina sara kuru. Juegos similares son el takli, en la India, y el sakharou di euré diel del Senegal.

LA COLA DEL DRAGÓN

Se forma un grupo de ocho a doce jugadores, en fila.

El primero representa ser la cabeza de un dragón, y el último su cola.

El grupo camina despacio, cogiéndose de los hombros, pero a una señal la cabeza tiene que intentar agarrarse a la cola.

El resto de jugadores, sin soltarse, tienen que proteger la cola, porque si ésta es tocada queda eliminada del juego.

Es muy popular en la India, Alemania y en El Salvador.

LA BALLENA

Entre 6 y 8 jugadores se colocan en fila flexionando en ángulo recto sus cinturas, y cogiéndose de las caderas del jugador de delante. Así forman lo que los niños llaman "una ballena".

El que se encuentra en última posicion debe reptar por la espalda de la ballena hasta llegar al inicio.

Se juega en Papúa Nueva Guinea (tukapohowat) y en Burkina Faso donde se le llama la chaussée de dos. En España recuerda en parte al de churro, media manga, mangotero, y se juega con dos equipos: uno forma la ballena y los otros saltan desde atrás.

ROMPER LA CADENA

Los jugadores, de pie, forman un circulo dándose la mano. Uno de ellos se coloca en medio del círculo y debe intentar salir rompiendo la cadena formada por las manos de sus compañeros.

Con ligeras variantes se juega en el Congo (kasha mu bu-kondi), Colombia (cabrito salí de mi huerta), la India (el pájaro ladrón), Filipinas (rompe la cadena), Mozambique (a velha náo) y Ghana (imenya kwan mansen).

EL VENDADO

Los jugadores están de pie formando un círculo. 

En su interior se coloca un jugador con los ojos vendados y con un palo en la mano. A una señal hace rodar el círculo, y a otra lo para.

Entonces, el de los ojos vendados señala con el palo a uno de los jugadores del círculo. Este debe silbar o decir el nombre de un animal o fruta.

El que tiene los ojos vendados debe adivinar de qué compañero se trata.

Se juega en Colombia, aunque existen versiones muy parecidas en España (el gato), la República Dominicana (el nau) y Portugal (gato em cautelhina).

El juego como herramienta de comunicación intercultural

¿Quién no ha jugado alguna vez a "arrancar cebollas", a la "charranca", o al "churro, mediamanga, mangotero"? Pues bien, todos estos juegos tienen una versión similar en sitios tan remotos del planeta como Papúa Nueva Guinea, Malasia o Nepal.

¿Por qué? Pues porque nacen de lo más profundo de la persona, del deseo de poner a prueba las habilidades y divertirse con lo que se tiene en aquel momento: amigos y ganas de disfrutar.

En la elaboración del libro han participado estudiantes procedentes de lugares muy dispares de todo el planeta, que han rememorado a qué jugaban ellos o sus padres durante su infancia, antes de venir a España.

También ha contado con aportaciones y materiales facilitados por cooperantes de ONG’s, como Intermón y Setem. Éstos son, a menudo, los principales testigos de cómo la imaginación y la fantasía pueden suplir y ayudar a superar un entorno lleno de miseria, pobreza y explotación.

Martí Boneta Carrera es cooperante de la ONG Setem y ha estado seis veces en El Salvador. Martí recuerda cómo le impresionaba ver a los niños inventar sus propios juegos y pasárselo en grande durante horas.

"A través del juego se inventaban su propia realidad y durante ese rato se liberaban de la angustia de la guerra y de la pobreza".

Para los cooperantes, que a menudo se instalan en aldeas, viviendo con familias, el juego constituye, además, una magnífica herramienta de integración. 

"La manera más rápida de conocernos mutuamente y de integrarnos era jugar juntos", explica Martí.  "Además, se propiciaba un intercambio mutuo y fluido, porque nosotros les explicábamos juegos de aquí y ellos nos explicaban juegos de allí, y los niños se sentían en condiciones de igualdad por poder enseñar algo nuevo y útil a un extranjero".

Martí Boneta asegura que muchos juegos son prácticamente iguales en muchos países, con pequeños cambios para adaptar el juego al medio. Por ejemplo, en El Salvador, los niños juegan a la charranca y a las tres en raya, pero en lugar de usar un tablero dibujan líneas en el suelo y usan piedras como fichas.

También, sin embargo, existen diferencias significativas, principalmente en su lógica interna, dependiendo de si en un lugar es más habitual el uso de de determinados materiales, o una estructura cooperativa o competitiva del juego.

Bantulà explica: "Si una sociedad es matriarcal o patriarcal, agraria o industrial, se refleja también en las prácticas lúdicas de sus habitantes". Estas diferencias, por tanto, revelan la forma de ser y actuar de cada sociedad.

Lo esencial de jugar (y por qué lo hemos perdido)

Descubrir cómo los niños de Malasia se lo pasan en grande con una cuerda o cómo las pandillas de Zaire juegan horas y horas a un juego basado en un círculo que ellos dibujan en el suelo es una lección para la sociedad de consumo occidental.

Para Josep M* Mora, la pérdida progresiva en Occidente de la transmisión oral de estos juegos se debe a dos factores: el ritmo acelerado de vida, que a menudo no deja a los padres otra alternativa que recurrir al elemento más fácil para entretener a los niños (un juguete) y el cambio en los espacios de juego libre en la calle.

"Estos espacios cada vez son menos, más reducidos y más duros, de cemento. Esto dificulta la supervivencia del juego tradicional, esporádico, socializador, como ha sido generación tras generación".

A todo ello se suman las actividades extraescolares dirigidas, que no dejan tiempo para el juego libre, para jugar por el placer de jugar. Y cuando existe ese tiempo difícilmente se da en la calle, sino que más bien se da en casa, en pequeños grupos.

Conocer las formas lúdicas que existen y comparten las diferentes culturas, pues, permite redescubrir el verdadero valor del juego, lo que constituye su esencia.

Además, y cómo explica Josep Mª Mora: "el juego es una pieza clave para acercarse a ellas, no entendidas como una curiosidad antropológica, sino a partir de un auténtico interés por el otro.  De ello se extrae un intercambio muy rico y respetuoso de nuestro propio hecho diferencial y del resto de culturas en contacto".

LIBROS SOBRE JUEGOS TRADICIONALES Y MULTICULTURALES

  • J. Bantulà y J. M* Mora: Juegos multiculturales. Ed. Paidotribo
  • C. Bamadas y A. Kindersley: Niños como yo. Editorial Bruño
  • E. Bompiani: Yo juego, tú juegas, todos juegan. Ed. Juventud
  • Para jugar como jugábamos.Diputación de Salamanca.